Abuelidad

|   Opinion

Por: Jaime Eduardo Espinel Riveros (*)

 

En la abuelidad hay dos formas, abuelos horros [1] y abuelos con nietos. Las persona pasamos por varias edades en la vida, la adolescencia con sus complejos, sus alegrías y sus grandes frustraciones; la edad adulta con la necesidad de tener pareja y en la mayoría de las veces tener hijos; la juventud de la vejez que es alrededor de los 60 años y a donde la ausencia de nietos se vuelve un deseo, una necesidad y por lo tanto una cantaleta, para los hijos responsables de esta ausencia.

Los abuelos con nietos aprendemos esa sutil diplomacia que nos permite navegar entre preferencias y amores, de manera que no despierte celos, haga diferencias y cree problemas en los autores de dichos pedacitos de lágrimas, risas, amor y popó.

También en la necesidad de hacer entender a dichos autores que no nos pueden exigir que disciplinemos y eduquemos a esos nietos. Los abuelos fuimos creados para alcahuetear, malcriar y pasar los nietos a los papás cuando éstos se ponen chinches o huelen a feo, no nos pueden exigir, ni aceptamos que nos exijan nada más.

El problema de los abuelos horros es la frustración y envidia de ver que otros abuelos si pueden pasear a los niños, llevarlos a comer helados redulces, enseñarles a gatear y montar en patineta, comprarles chocolatines hasta que les salga por los oídos, etc., etc.

Los abuelos horros sufren de envidia enfermiza y aprovechan cualquier ocasión para acariciar disimuladamente la cabeza de un niño, o hacerles muecas a escondidas de los verdaderos abuelos. Tiene en el corazón ese profundo pesar de que nunca irán a tener los nietos más hermosos, inteligentes, precoces del mundo.

El problema básico hoy en día es la falta de ganas de las parejas de tener hijos para darnos nietos, no es pereza, ni falta de sexo, ni esterilidad, es pereza de “emproblemarse” con esos pedacitos de ser que acaban con las fiestas, los paseos de olla, el sueño, la despreocupación (les da fiebre a cada rato), el costo del pediatra y la cantidad de tías y tíos naturales y adoptivos que les comienzan a aparecer, y que pretenden con esos niños satisfacer las necesidades de tener hijos pero sin responsabilidades.

Entonces comienza nuestra cantaleta hacia las parejas, con la consecuente mirada de ira cuando nos dicen “papá no moleste más”, y agregan: “no es que no podemos sino que no queremos”.

Para acabar con esta ausencia de nietos se debe dirigir hacia las mujeres, ellas como todos sabemos, incluyéndolas a ellas, manejan a su gusto y libre albedrío el control de natalidad; no pierdan tiempo con los hombres, ellos a la hora de la verdad están sujetos, como en muchos otros temas, a la voluntad de sus compañeras.

Si quieres ser abuelo convéncelas para que se “les olvide” tomar las pastilla, quitarse el dispositivo intrauterino o no ponerse la inyección respectiva para descansar el cuerpo, también sirve  proveerlas de una aguja o alfiler para que le abran huecos al condón y este se rompa “accidentalmente”.

Si logras llevar a cabo cualquiera de mis anteriores recomendaciones tendrás en tus brazos a un ser pequeñito que llenara tu vida.

Es muy importante que tú, como abuelo, le des la bienvenida a este ser a tu vida y para eso, ojala con voz temblorosa y una lágrima pronuncies el siguiente discurso:

BIENVENIDA A UN NIETO

Te deseamos que los caminos que escogiste andar en esta vida, al final cumplan con las esperanzas que en ellos creaste para ti.

Que siempre estés acompañado por las familias que te acogieron, la que vas a formar y también por aquellas que te adopten y que adoptes, incluyendo los amigos que de tanto ser amigos se convierten en familia.

Que ellas te ayuden a navegar las tempestades, las turbulencias, los dolores, el amor, las tristezas, las alegrías, las sonrisas y las risas en su compañía.

Acepta la bendición de todos nosotros y nuestro abrazo de bienvenida a nuestras vidas.

Gracias por habernos escogido como compañeros en tu viaje.

Así sea.

(*) Especialista en oficios varios.

 

[1] Horros: Se dice de las vacas que no dan cría o en este caso, de los abuelos que no tienen nietos.

En Campo Castilla dirigentes de Guamal y Acacías