Batalla electoral para dirimir en franca lid

|   Opinion

Por: Jorge Enrique Cubillos Caicedo (*)

 

El artículo 190 de la Constitución Política de Colombia de 1991, implementó la segunda vuelta para la elección presidencial. El denominado Balotaje (segunda votación en la cual los votantes deben elegir entre los dos candidatos que recibieron más votos en la primera vuelta), es una institución traída del derecho francés. Junto al artículo 171 (elección del Senado de la República en circunscripción nacional), fue la tenaza con que la dupla de fuerzas aliadas AD M-19 (19 escaños de 70) y el Movimiento de Salvación Nacional (11 escaños) de manera inteligente rompieron para siempre con el bipartidismo en Colombia.

El Partido Liberal lista mayoritaria de la Asamblea Constituyente de 1990 con 25 escaños, logró resistir el embate gracias a la estratégica operación avispa diseñada por Alfonso López Michelsen. Los anhelos de paz y la reinserción del M-19, fue retribuido por la ciudadanía con apoyo para ellos.

De tiempo atrás siempre ha habido un clima de opinión a favor de las instancias partidistas, movimientos o disidencias que le plantan cara al oficialismo bipartidista anacrónico, excluyente y retardatario (UNIR de Jorge Eliécer Gaitán, MRL de López Michelsen, Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán).

También se ha dado el caso de apoyos de la opinión pública e independientes para evitar continuismos; recordemos Belisario y no López (Turbay);  Pastrana y no Serpa (Samper), eventos que fueron abiertamente proseguidos con las primeras y segundas negociaciones por alcanzar acuerdos de paz, ya que para lograr dicho premio (la primera magistratura), fue decisivo el respaldo de sectores de izquierda, centro izquierda, intelectuales, académicos, columnistas, etc. Irónico, fue Barco, liberal quién inició en 1988 las negociaciones de paz con el M-19, EPL, Quintín Lame y PRT y Gaviria también liberal las culminó.

Ahora es Santos, de origen liberal, quien llega al acuerdo de paz con las FARC, y esa dejación de armas con todas sus críticas y bemoles, ocasiona el primer terremoto político: por primera vez en la historia de Colombia, un candidato que no es del establecimiento tiene la oportunidad de acceder a la Presidencia de la República.

Los sectores de izquierda, centro izquierda, intelectuales, académicos, columnistas, etc., dejan de ser acólitos para elegir a algún otro y tiene a uno de los suyos en la antesala. Eso por supuesto, ocasiona contradicciones entre ellos, llamando a cerrar filas y criticando a los que dicen votar en blanco.

Las opciones para el ciudadano son: Abstenerse, votar en blanco, votar por Petro o votar por Duque.

Si los votos de Fajardo (4´589.696) y De la Calle (399.180) votaran por Petro (4´851.254) alcanzarían 9´840.130 votos. Si los votos de Vargas (1´407.840) se le sumaran a Duque (7´569.693) alcanzarían 8´977.533 votos.

La diferencia entre Duque y Petro en primera vuelta fue de 2´718.439. ¿De la sumatoria Fajardo y De la Calle 4´988.876 podrá Petro obtener los 4´148.746 votos que necesita para superar la barrera de los 9 millones de votos y traspasar los 8´977.533 que ya podría tener en su bolsillo Duque?

Si llegara a haber fotofinish no me imaginaría la reacción de los colectivos, militantes y simpatizantes del petrismo contra Fajardo, De la Calle, Robledo, Héctor Abad, etc., por manifestar la intención de votar en blanco. Afortunadamente eso no va a suceder.

Petro perdió toda opción el día que se expresó menospreciando, pordebajeando y creyendo casi idiotas a los militares y policías de Colombia y de la Patria. Se le olvidó que son las instituciones con mayor favorabilidad en Colombia.

Petro -como el caso de Álvaro Gómez-, quedarán referenciados como próceres y candidatos eternos a la Presidencia de la República.

A los liberales, nos toca pasadas éstas elecciones, empezar a reconstruir un partido el día que quiera irse César Gaviria. No vive pensando sino como entronizar a su hijo Simón.

(*) Magíster en Estudios Políticos, Universidad Javeriana. cubilloscaicedo@hotmail.com @CubillosJorge

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