El parche

|   Opinion

Por: Jaime Eduardo Espinel Riveros (*)

(Nota: Tenía programado en esta columna escribir sobre temas importantes de política, como Duque y Uribe, los avales para alcaldías y gobernaciones para  elecciones del Centro Democrático, las relaciones intergubernamentales entre la clase política y los tecnócratas del gobierno central etc., etc. Un buen almuerzo, unas copas de vino, unas invitadas excelentes, cambiaron las prioridades y así decidí hablar sobre temas más importantes: los amigos.).

 

Un parche es una reunión de amigos y algunos familiares que se reúnen, ya sea en grupo o por separado, para discutir, para hablar mierda, para llorar las diferentes desgracias que nos pasan como individuos y que se vuelven dolor de todos nosotros; así como también para la celebración de honores que se nos conceden, matrimonios de hijos y nietos, cumpleaños, etc.

En estos parches es necesario tener diversidad para que el grupo sea interesante, así como también para que algunas de esas diferentes vocaciones nos sirvan de apoyo; por ejemplo un abstemio que nos sirve de conductor elegido cuando nos pasamos de tragos, por esta razón le toleramos muchas cosas, incluyendo que a medida que nuestras discusiones se tornen más etílicas, él comienza a volverse incoherente, hasta el punto que su señora esposa, que no es abstemia, le toca traducirnos. Durante el diario vivir este amigo es mesurado, coherente y se le entiende todo.

Tenemos un sacerdote que en su mesura y sabiduría nos guía en las discusiones políticas y de otros temas y hace que el Espíritu Santo nos ilumine, no importa el estado en que nos encontremos; un guitarrista que se sabe tangos de Gardel, las canciones de Piero y de Pablus Gallinazos; un aficionado a la ornitología que nos ilustraba, entre otras cosas, sobre los hábitos y costumbres de las diferentes especies (estaba porque se cambió de ciudad), un ex secretario de Agricultura que nos tocaba callarlo para que no nos recitara los planes agrícolas del departamento del Meta, dos personas que insisten en vivir con media cama desocupada, etc., etc. Un parche normal y corriente que solo pretende pasarla agradable, sin molestar a nadie.

Uno de los problemas que tenemos es que casi todos somos Uribistas y eso hace que las discusiones de política se tornen aburridoras, por el consenso básico que ya tenemos; sin embargo, hay matices en que discrepamos y que después de discusiones acaloradas, tampoco nos ponemos de acuerdo.

Analizando varios parches, llegamos a la conclusión que muchos de estos se desbaratan por hacer que sólo una persona sea la que invita y la que pague el costo de la reunión. Entonces y como recomendación final decidimos que las reuniones se deben hacer por contribución y que cada cual lleve su trago.

(*) Especialista en oficios varios.

En Campo Castilla dirigentes de Guamal y Acacías