El riesgo de votar por Petro

|   Opinion

Por: Germán Vargas Morales (*)

 

Ante el dilema que enfrenta el ciudadano corriente para escoger entre Iván Duque y Gustavo Petro el próximo 17 de junio, se hace trascendente e importante conocer factores que inducen al alto riesgo que corre el país frente a una decisión electoral que favoreciera al segundo.

Petro ostenta un pasado que no refleja las mínimas condiciones en determinados aspectos, como para que cualquier elector en el mundo, le confiara orgullosamente su voto al primer cargo de su país.

Fue militante activo del movimiento izquierdista radical M-19, el mismo que mientras él purgaba cárcel, sacrificó a la Corte Suprema de Justicia y a un centenar de personas más en la toma histórica del Palacio de Justicia en Bogotá.

El mismo movimiento que secuestró a Álvaro Gómez Hurtado, no sin antes asesinar a su conductor, y de quien utiliza hoy su talante político para invocar un Acuerdo sobre lo Fundamental. ¡Qué ironía!

Tampoco puede este candidato ocultar su proximidad y afecto al socialismo del siglo XXI. Recibió y acompañó a Chávez en su primera visita como líder venezolano a Colombia, y fue su asesor, lo afirma un medio.  Pero como todo revolucionario de extrema radical, rumia sus objetivos en silencio, encubre sus verdaderos propósitos, con la finura que iniciaron Castro y Chávez sus respectivas tiranías.

Debe reconocerse a Petro, ya amnistiado e indultado, su comportamiento político, mediante el cual llegó al Parlamento primero, y luego a la Alcaldía de Bogotá. Hasta allí está bien el perdón. Otra cosa es el olvido para entregarle como premio el Solio de Bolívar.

Buen congresista. Pésimo administrador y ejecutor. La capital fue víctima de sus desaciertos e incapacidad adobada con su arrogancia y megalomanía, según sus propios copartidarios del Polo. El acueducto, las basuras y las finanzas fueron algunas de sus víctimas.

Si no pudo con Bogotá, ¿Podría con el país? ¿O con el modelo socialista que ronda en su cabeza? ¿O con el respeto a la propiedad privada, mientras predica la democratización de la misma? ¿O con la defensa de la familia, o del orden y la autoridad sin caer en la dictadura de los colectivos, que alguna vez mencionó en su discurso?

Están advertidos y a tiempo. No hay disculpas.

(*) Ingeniero Industrial M.Sc  Abogado.

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