¿Elegimos los mismos o cambiamos?

|   Opinion

Por: Eudoro Álvarez Cohecha (*)

Definidas las candidaturas a Cámara por Meta, la disyuntiva es precisa: votamos por los candidatos que lideran los partidos que han mal gobernado, y elegimos un Congreso del que nos vamos a seguir avergonzando, o lo hacemos por alternativas que representen cambio en el accionar de esa corporación.

La corrupción generalizada hasta en el poder judicial, mala política agraria e industrial, tratados de libre comercio, salud a cargo de las EPS que matan más gente que la misma violencia, educación que maltrata maestros y excluye  jóvenes, se privilegian importaciones y se abandona a su suerte a los agricultores, construcción de elefantes blancos que solo sirven a quienes los construyeron, donde el aserrín dejado por el serrucho de sus promotores debiera ser la vergüenza para esa clase política: Una refinería que se quedó en los papeles y la planta hortofrutícola que corre el mismo camino que la construcción del extinguido Idema en Granada.

Peajes confiscatorios y además con resultados como el de Chirajara, que según el presidente de la República “son cosas que suceden”, donde las fallas y muertos las sufren usuarios y trabajadores, mientras el concesionario, el hombre más rico del país, se come la parte del león con los peajes más caros de Suramérica … en fin, desgobierno y concentración de riqueza que nos hace de los países más inequitativos del mundo: eso es lo que ofrecen los partidos y candidatos que con toda seguridad, de ser elegidos, irán a ser lo mismo que nos duele tanto a los ciudadanos de bien.

El clientelismo pulula, la candidata de La U considera que el empleo de administrativos y profesores del SENA son su coto particular, que la deben reelegir, al punto que los trabajadores indignados tuvieron que realizar paro ante la inoperancia del ente de control respectivo, para denunciar ese desafuero consistente en canjear empleos por votos para la descarada postulante.

Qué puede esperarse de la estrategia de lista cerrada de partidos como Cambio Radical, que propone a un señor que ya estuvo en la corporación, a donde aspira a regresar y donde su accionar fue apoyar todas las medidas que se tomaron contra la población ¿Y ahora el alcalde de Villavicencio lo impulsa en pago de favores por su elección?

¿O el del sobrino de la ejecutiva departamental, a nombre de partido Liberal, que obliga desde las aseadoras para arriba a ponerle votos al escogido, con los recursos del erario departamental, como si se tratara de la cruzada para perpetuar la presencia de una sola familia en la representación de los metenses en la cámara de representantes?

¿Cómo podemos aceptar sin chistar que el Centro Democrático se nos presente como una alternativa a lo mal gobernado que estamos, si ese partido estuvo 8 años en el poder, y fuera de fanfarronear con lo de la seguridad ciudadana, solo dejó estela de falsos  positivos, funcionario encarcelados y cuestionados, y pretendió competir con las mismas armas de los que ahora critica por la orfandad de poder en que lo dejó el ejecutivo que le cuidó celosamente lo “huevitos” pero le contradijo en lo de la paz?

Deshojada esa margarita marchita de los de siempre, nos queda a los metenses, cansados de los mismos, escoger opciones como la Coalición Colombia, comprometida con el programa de cambios realizables, que apoye desde el congreso un gobierno alternativo que no solo nos saque de la polarización Santos – Uribe, sino que finalmente asuma la responsabilidad de darle el vuelco a tanto desafuero contra la mayoría de la población, de quienes nos han gobernado desde siempre.

(*) Dirigente agropecuario.

Temporada 2018 del gran musical del llano colombiano, Vive Zaperoco con la obra: El Silbón