Expo retórica

|   Opinion

Por: Eudoro Álvarez Cohecha.

Elegantes y empeñados solo en  deleitar la audiencia, en sendos discursos, durante la apertura de Expomalocas, la feria agroindustrial de Villavicencio, la gobernadora del Meta y el minagricultura paisano, trataron de hacer presentable lo impresentable. Ella repitiendo un disco rayado sobre los sectores que en su opinión deben jalonar el desarrollo del departamento, por enésima vez insistió en la agroindustria, turismo y la minero energía, sin que hubiese presentado algo concreto al cabo de 2 años de mandato.

El ministro, defendiendo un gobierno como el del presidente Santos, - el mismo del “ese tal paro agrario no existe”- citando estadísticas sobre el crecimiento, que ocultan las carencias del modelo económico del que ahora es ferviente defensor oficioso, pues al fin y al cabo es del partido del presidente y de su predecesor en el ministerio, ahora director de la misma colectividad, plagada de parlamentarios corruptos, sin candidato presidencial, tratando de elegir al Congreso a los mismos, en cabeza de sus familiares o cómplices, coautores de la política que tienen al sector agropecuario en la más grave crisis de su historia.

La gobernadora que insiste en la minero energía, nada que responde por el fraude al erario de su socio político, el exgobernador, promitente de una refinería de petróleo, en la que malgastó gastó una millonada y solo nos legó un potrero sobre avaluado, sin la más mínima señal de su existencia.

Obvio silencio por elefantes blancos, como la planta hortofrutícola del Ariari, proyecto construido en asocio con el Ministerio de Agricultura, totalmente inoperante, mientras los cultivadores de yuca y piña, presuntos beneficiarios del fallido paquidermo, tienen que botar sus cosechas pagadas a precios de ruina.

El doctor Zuluaga, no tuvo empacho en sacar pecho por el crecimiento del sector a su cargo, debido, según él, a “Colombia siembra”, fracaso monumental que merece ser llamado “Colombia quiebra”, por sus resultados en arroz, maíz, entre otros, alegando mediciones que no incluyen resultados en materia de rentabilidad, que es como se deben cerrar estos balances para no cacarear con verdades a medias, que terminan siendo mentiras enteras.

Insiste el minagricultura en “éxitos” del gobierno de Santos, como la eliminación de porcentajes apreciables en pobreza, sustentados en metodologías que maquillan la realidad, frente al desempleo que no cesa y subempleo de más de la mitad de la población activa.

Da grima que en materia de restitución de tierras se hable de un poco más de 200 mil hectáreas restituidas, mientras la cifra de tierras apropiadas indebidamente, por diferentes agentes ilegales, sobre pasan los 6 millones de hectáreas: Silenciar esos “logros” hubiese sonado más decente.

Especial mutismo se guardó frente a situaciones como los incumplimientos de compromisos del gobierno, que tan ardientemente defendió y que lo vinculan, producto de lo cual tienen al borde de perder hasta la camisa a cientos de productores rurales, maltratados por precios fruto de la imprevisión de su gobierno y de la picardía, en el caso del arroz, de una industria monopolizada a la que no se ha atrevido a encinturar.

Lo de la yuca es la tapa. Lo escuchamos casi llorar en Granada por la mala hora de esos cultivadores, abocados a no cosechar su producto por los malos precios, que una intermediación hambrienta y sin freno en el más descarado libertinaje, mientras los consumidores menguan los bolsillos y los campesinos trinan desesperanza y rabia por los incumplimientos ministeriales, esperando unas ayudas que no llegan y que en caso de hacerlo solo alcanzarían a cubrir escaso 5 % del área plantada. Obviamente esto se silenció.

La retórica no cabe cuando en materia de exportaciones se siguen haciendo cábalas sobre el futuro, mientras el presente es de más de 12 millones de toneladas de alimentos compradas en el extranjero, cifra aumentable, pues estos mismos son los que aspiran a seguir gobernando el departamento y la Nación.

(*) Dirigente agropecuario.

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