Las responsabilidades políticas de la cotidianidad

|   Opinion

Por: Eudoro Álvarez Cohecha (*)

 

A menudo, con más frecuencia de lo que se cree, los sucesos de la rutina diaria no los analizamos desde la óptica del porqué de su ocurrencia, y no buscamos cuales causas los ocasionan, ni avanzamos más allá de conjeturas superficiales y explicaciones que poco o nada contribuyen en su aclaración.

Cómo así que en la factura del mercado aparece un rubro de IVA, que la encarece ¡Sorpresa! Cuando en la compra de una herramienta para la finca se encarece 19 %, por encima del precio anunciado de venta.

Nos sorprenden cuando en la matrícula del colegio debemos cancelar adicional, a los útiles cada vez más costosos, cuotas para contribuir con el pago de celadores, aseadoras, y hasta papel higiénico debemos incluir en la dotación de nuestros estudiantes. Porqué en la EPS, donde cotizamos en salud, las citas normales se nos dan con días de retraso, y si son de especialista, las demoras pueden tardar meses y exigen copago para la consulta, para las medicinas prescritas y adicionan con el de los análisis especializados.

Como así que el recibo de la electrificadora subió si el consumo bajó, igual sucede con el del agua y alcantarillado; hasta la tanqueada del carro particular sube cada mes; elevaron el pasaje intermunicipal utilizado con frecuencia, y el peaje lo volvieron a encarecer a pesar de las fallas de la carretera y hasta la caída de los puentes.

“Primero el llano”, “Estamos listos”, “Ese es el man”, “La candidata de la gente”, “Mi prioridad es la educación”, “Sí sirve”, “No más impuestos”, “El vocero del pueblo” … Es la campaña electoral para elegir representantes a la Cámara y senadores para los próximos 4 años.

Las vallas atosigan ciudades y poblados, las cuñas radiales atolondran y los sancochos e invitaciones abundan; el empleo florece porque los pregoneros deben portar las buenas nuevas, y cada día y noche desfilan encamisados y encachuchados aquellos a quienes se les ha negado en años una posibilidad de empleo digno.

Las entidades del gobierno se llenan de trabajadores temporales, a quienes antes que idoneidad para el oficio les exigen listados de electores; el clientelismo campea sin mayor control, o con la complicidad de quienes deben contenerlo.

Paradójicamente aspiran a elegirse o reelegirse candidatos de los partidos que han aprobado, activa o pasivamente, todas las medidas causantes de las afujías sufridas a diario por los ciudadanos de a pie. Reformas tributarias, alzas preestablecidas de combustibles y servicios públicos, recorte de los presupuestos de educación y salud, reajustes de peajes, reavalúos para cobrar prediales más elevados.

Contrariamente el salario mínimo decretado es reducido al máximo, con el visto bueno hasta de quien en campaña promete salarios dignos a los trabajadores.

Son “los mismos con las mismas” como clamó Gaitán hace más de 70 años. Cambiar las angustias solo es posible si se les derrota; la incoherencia de votar mal el domingo de elecciones y amanecer el lunes exigiendo que nos gobiernen bien, no es de seres inteligentes.

(*) Dirigente agropecuario. En Twitter: @EudoroAlvarez.

Temporada 2018 del gran musical del llano colombiano, Vive Zaperoco con la obra: El Silbón