Nakua un café con corazón llanero

Created by Edith Vivian Agudelo García | |   Noticias

A 1.100 metros de altura se fortalece una iniciativa productiva en Villavicencio, Meta, que le apuesta al cultivo del café artesanal, bajo parámetros de sostenibilidad ambiental y social, con una apuesta para potencializar el turismo experiencial y de naturaleza. | Fotos: Café Nakua.

 

El diseñador industrial, Camilo Enrique Melo Díaz, no se imaginaría ocho años atrás que la producción artesanal de café se le convirtiera en pasión, permitiéndole soñar con esta apuesta productiva, amigable con el medio ambiente y al mismo tiempo es oportunidad para que en el Llano se abra la puerta al turismo experiencial y de naturaleza.

En medio del paisaje de montaña en la vereda San Juan del Ocoa, en zona rural de Villavicencio, se encuentran las dos hectáreas de café que hacen parte de la marca Nakua, nombre proveniente de la lengua indígena Sikuani, que hace referencia al mundo ancestral que mantiene el equilibrio entre la naturaleza y los hombres.

Nosotros trabajamos apostándole a varias líneas, tenemos una producción limpia que buscamos replicar a través de la formación a otros productores locales”, afirma Camilo. Su finca es un claro ejemplo de cómo puede convivir una iniciativa productiva con el medio ambiente.

Gracias al clima templado de los 1.100 metros de altura, mientras cientos de aves surcan el cielo, los paisajes del cultivo han fortalecido otra de las líneas de emprendimiento del joven llanero.

Muchas personas, en su mayoría extranjeros vieron las publicaciones de lo que hacíamos en la finca, de la riqueza ambiental que tenemos en esta región y se interesaron en vivir una experiencia en un cafetal de los Llanos, y así empezamos con el turismo experiencial, porque el corazón es la producción artesanal del café, y de naturaleza, por la magia verde que rodea los cultivos, ofreciendo un viaje increíble para quienes desean conocer otra cara de la ciudad a tan solo pocos minutos de la urbe”.

Los turistas hacen el recorrido por las plantaciones, conocen los éxitos y desaciertos de Camilo buscando esa marca personal en su café y por supuesto la narración de cómo se mantiene en equilibrio con el medio, además del ejercicio de cateo de sabores.

Sobre esto afirma que “en Nakua les ofrecemos un café que hemos diseñado localmente con un aroma, sabor y color particular. Queremos que aprendan a diferenciarlo. Estamos también diseñando a mediano plazo instalaciones de hotelería acordes a nuestro ser, en donde además del recorrido de un día al que acceden en la actualidad, los visitantes puedan vivir más de este proceso”.

En el recorrido los visitantes también disfrutan de un buen sancocho de leña, y el calor humano de esa familia que entrelaza otra parte de esta historia.

Parte de nuestra responsabilidad social es, no solo apoyar a otros cafeteros del Meta, sino que nuestro equipo de trabajo está conformado principalmente por una familia indígena desplazada por la violencia del Vaupés, quienes son parte fundamental de nuestro éxito”.

Con el tiempo, Nakua ha cosechado más que café: “Recibimos el reconocimiento del Ministerio del Medio Ambiente y Cormacarena en el 2017, por las buenas prácticas ambientales, ya que logramos que la montaña no sea desplazada por el café, sino al contrario que se logre armonía entre ambas”.

Agrega: “Este año también fuimos nominados por la Cámara de Comercio de Villavicencio a los premios construyendo región en las categorías de Responsabilidad Ambiental y Negocios Verdes, lo que nos alienta a seguir con nuestras convicciones de resguardar la vida que nos ofrece la montaña”.

Camilo explicó sobre la tarea de abrir muchas puertas para que en el país y el exterior sepan de ese proyecto que está en ejecución, con el objetivo principal de impulsar a los caficultores locales, de esos que trabajan con mucho esfuerzo en municipios como Lejanías y Mesetas, y por supuesto los de Villavicencio.

Se están haciendo cosas muy importantes, pero falta apoyar más organización y formación para que sigan con sus iniciativas”.

Todo alrededor de Nakua tiene olor y presentación de un café diferente. Su empaque es una muestra más: Con el rostro vectorizado de su abuela sosteniendo una taza del preciado líquido caliente, el fondo azul cargado de nubes blancas con los cultivos, como testigos de la magia de su sabor, son el sello estampado cada libra de café que se produce en sus cultivos.

Esperamos seguir creciendo, a paso lento, pero con la seguridad de hacer las cosas bien. Somos el país que más produce cafés suaves en el mundo, al mismo tiempo somos el país que peor café toma. Esta es una razón más que suficiente para entender que tenemos un producto como los vinos y que no lo consumimos. Debemos apropiarnos de lo que está creciendo en nuestros campos, rodear el esfuerzo de quienes cultivan la tierra y al mismo tiempo, mantener esa relación con la tierra, con el agua, con la fauna y flora que tiene en tan alto potencial, los llanos de Colombia”.

Mientras tanto, con la amplia sonrisa, invita a todos a dejarse contagiar por el amor al café: “A través de nuestras redes sociales pueden acceder a nuestras instalaciones, una finca verde de puertas abiertas para todos quienes deseen pasar un día diferente, tomarse un tinto y ser parte de esta gran aventura llamada Nakua, los esperamos”.

Nakua: Café con aroma, sabor y color particular.
"Familia indígena desplazada por la violencia de Vaupés. Ellas son parte fundamental de nuestro éxito”.
Paisaje de montaña, esta es la vereda San Juan del Ocoa.
Café en Villavicencio a 1.100 metros de altura.
En el recorrido los visitantes disfrutan de un buen sancocho de leña, y el calor humano de esa familia que entrelaza otra parte de esta historia.
Empaque con rostro de su abuela sosteniendo una taza del preciado líquido caliente, el fondo azul cargado de nubes blancas con los cultivos, como testigos de la magia de su sabor, son el sello estampado cada libra de café que se produce en sus cultivos.

En Campo Castilla dirigentes de Guamal y Acacías