No se puede alimentar a la fauna silvestre, advirtió Cormacarena

Created by Sandra Gessella Hernández Atuesta | |   Noticias

 

Tras los últimos hechos relacionados con la alimentación de micos titi o monos fraile en diferentes sectores de Villavicencio, Cormacarena recomendó a la comunidad que deben  abstenerse de hacerlo, porque pueden afectar el bienestar de las especies silvestres, además de los riesgos hacia los monos y la salud humana.

La autoridad ambiental sugirió estar prevenidos y atentos a las consideraciones de tipo sanitario, para evitar el trato directo entre personas y micos -entre estas la zoonosis-, la cual corresponde a las enfermedades de los animales que se  trasmiten  a los humanos, y antropozoonosis que son afecciones de los humanos que transmiten a los animales.

La comida que se proporciona a los animales del bosque no hace parte de la dieta natural, no es apta para ellos y puede causar enfermedades parasitarias por microorganismos, intoxicaciones alimentarias, heridas en la boca y en el aparato digestivo e incluso la muerte, además se vuelven dependientes de los humanos dificultando su vida silvestre.

Otra sugerencia de Cormacarena es no ofrecer alimento cerca de espacios habitacionales como apartamentos, parques, restaurantes, hospitales, entre otros, con el fin de evitar el contacto entre humano y fauna silvestre, además que esas acciones tienen impacto negativo para la salud del animal y atenta contra la estabilidad del ecosistema.

En Villavicencio se han reportado estos casos en la Hacienda Rosa Blanca, sector de Llanolindo en el restaurante de comida típica en la salida hacia la ciudad de Bogotá; también en el Trapiche, vereda El Carmen, Chapinero, parque El Virrey, Guatape, entre otro lugares, donde las personas le ofrecen a los animales leche, pan, galletas, plátano, paquetes de papas, manzana, banano e  incluso bebidas energizantes.

El acostumbramiento que se hace a los micos para que reciban alimento en determinados horarios y lugares, los hace vulnerables y facilitar la caza ilegal, por eso desde la normatividad se considera que esa acción es el medio de buscar, perseguir, acosar, aprehender o matar individuos o especímenes de la fauna silvestre.

Esas acciones se sancionan con base en el Decreto Único Reglamentario y el Código Penal Colombiano, pudiendo incurrir en prisión de 2 a 5 años, y multa hasta de 10 mil salarios mínimos legales mensuales vigentes.

La pena se aumentará una tercera parte, cuando las especies estén categorizadas como amenazadas, en riesgo de extinción o de carácter migratorio, raras o endémicas del territorio colombiano.

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