Un polo opuesto

|   Opinion

Por: Mario Romero (*)

 

El 2018 será recordado por la contienda electoral donde el debate se trasladó de la defensa de ideas y posturas programáticas, a la búsqueda de atacar el contrario, infundir miedo, generar noticias, hechos políticos o rumores que desmeriten la competencia, se propagó la polarización en las redes sociales y los extremos se auto adjudicaron la verdad; La construcción colectiva se quebró. El intercambio de conceptos de forma propositiva fue opacado por las audiencias de seguidores de un lado u otro, que sentían como propio y con inmensurable molestia el contradecir su propuesta.

La era de las redes sociales brindó un espacio para la exposición de conceptos de forma altiva y con el objeto de acalorar la polarización, le dio audiencia a liderazgos nacientes, que merecen total respeto y admiración por su iniciativa, pero que en ocasiones con su voz y alcance de la misma, presentan ideas que opacan realidades de millones de colombianos, desdibujan el contexto y buscan crear un concepto social, donde el objetivo último es atacar una postura contraria, para ello refiero una serie de videos que circulan en redes sociales donde desmeritan en pro de atacar un polo opuesto, el concepto de desigualdad, uno de ellos titula “La desigualdad me importa un comino”.

El presente escrito solo se refiere a la noción de desigualdad en el ingreso y su definición, situación que según la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) se conceptualiza desde dos perspectivas: Relativa en relación a las diferencias en las proporciones de los ingresos y absoluta que indica las diferencias o brechas en los ingresos en términos numéricos, concluyendo que sin importar su medición, la desigualdad es un problema real para la economía y se concreta como una barrera para alcanzar crecimiento.

Para iniciar es necesario un contexto del grado de desigualdad en el ingreso que presenta Colombia, los datos más cercanos son los expuestos por el Foro Económico Mundial, allí según información de la Cepal acopiada por la organización no gubernamental Oxfam indica, Colombia tiene la segunda peor distribución del ingreso de la región.

En 2017, 95 % de la riqueza generada por el país fue concentrada en el 10 % de la población, este escenario a su vez es argumentado por la medición de la pobreza monetaria y multidimensional que realiza el DANE, donde en relación a la distribución del ingreso para el 2016, el coeficiente de GINI se ubicó en 0,51 lo cual indica una situación de desigualdad en el ingreso del país, las ganancias de la economía se concentran en pocos individuos.

Con el fin de argumentar el juicio de que la desigualdad en el ingreso sí afecta el crecimiento económico presento elementos puntuales, conclusiones que se han construido con el tiempo, y que respaldan la concepción personal de que lograr un país con un contexto de oportunidades, equitativo y con una noción compartida en el libre mercado, será más competitivo y con mejor distribución de la riqueza.

De igual forma se acepta la generalidad de la existencia de desigualdades con relación a una justificación social y psicología individual, permitiendo que variables como el ingenio y creatividad o la capacidad personal permiten la existencia de diferencias en los ingresos de los individuos, el problema actual es que el grado de concentración de la riqueza, comprobado en los altos niveles de desigualdad del ingreso, limitan cualquier emprendimiento a un escenario donde tendrá mínimas posibilidades, cierra el camino para la adquisición de capacidades personales y concluyen en la acumulación de la riqueza en pocas manos y en largos períodos de tiempo.

El premio Nobel de Economía, el profesor, Paul Krugman, es uno de los académicos actuales que ha tocado el tema de la desigualdad en el ingreso, reconoce en sus escritos la existencia de factores naturales que generan desigualdad, no obstante propone medidas en pro de disminuir la concentración de la riqueza con el objeto de contribuir al desarrollo social, en sus palabras ese fenómeno no es inevitable, incluso a su vez representa un factor que reduce la productividad y el consumo, al generar riqueza que no entra en el ciclo económico por la acumulación resultante de los altos ingresos.

Así como el profesor Krugman define que la desigualdad en el ingreso es un fenómeno que representa una barrera para el verdadero potencial de los sistemas productivos, el también Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, presenta en su libro El Precio de la desigualdad, un amplio argumento de porque ese fenómeno afecta la economía norteamericana y de este forma la realidad mundial, puntualizando de manera enfática como la concentración de los ingresos genera ineficiencia en los mercados, a su vez contradice la teoría económica del goteo, que valida la desigualdad, en razón de que ésta presenta un escenario hipotético de eficiencia de mercado, opuesto a la realidad económica, donde existen recursos improductivos por acumulación, factores productivos como el trabajo en condiciones de paro y grandes brechas en los ingresos que generan ineficiencia en los mercados.

Generar políticas públicas que mejoren la desigualdad en el ingreso, no corresponden al argumento simple de que éstas recortan la riqueza adquirida por un sector de la sociedad, tampoco buscan desmeritar las capacidades individuales o limitar el emprendimiento, por el contrario tiene objetivos entre los cuales está generar habilidades en la población, construir un contexto que promueva la competencia en igualdad de condiciones, fomentar el acceso a la tierra y en unos casos aumentar la inversión para las familias en extrema pobreza, éste último aspecto es la finalidad del programa Familias en Acción, propuesta de transferencia montería para a reducir la desigualdad creada en el gobierno del expresidente, Andrés Pastrana y fortalecida por el expresidente, Álvaro Uribe Vélez. Cabe recordar entonces que actualmente uno de sus seguidores promueve el restarle importancia a la desigualdad en el ingreso, le importa un “comino” ese problema.

(*) Economista de la Universidad de los Llanos. Especialista en formulación y evaluación social y económica de proyectos de la Universidad Católica de Colombia.

Temporada 2018 del gran musical del llano colombiano, Vive Zaperoco con la obra: El Silbón