Ambientes seguros para las infancias ¿Qué conocemos de los verdugos de niños?

created by Por: Edgar Oswaldo Pineda Martínez (*) | |   Opinión

 

Colombia se encuentra entre los países con mayor índice de criminalidad e impunidad en delitos contra las infancias. Delitos contra la libertad, integridad, sexualidad y acceso carnal violento hacia niños y adolescentes no son lo suficientemente atendidos, ya sea por el  inadecuado empleo de técnicas por parte de los organismos judiciales, por la falta de la misma denuncia o por el miedo a ser revictimizado en un proceso de escarnio y/o confrontación con el verdugo. De esta forma las infancias se constituyen en una población de carácter especial en lo que se refiere a la pronta y eficaz judicialización de los verdugos y violadores de derechos de los niños y adolescentes.

De esa forma se hace pertinente realizar y comunicar a la sociedad sobre los perfiles criminales de los victimarios de nuestras infancias, en especial en delitos de índole sexual, ya que son estos los de mayor impunidad y más bajas tasas de denuncia. Es importante que las familias, instituciones educativas y sociedad civil en general conozcan los perfiles de los agresores sexuales.

Para tal fin siguiendo lo expuesto por la psicóloga, Mónica del Pilar Balaguera Rojas, decana de Psicología de  la Universidad Santo Tomas, en su investigación sobre la aproximación al perfil criminal del violador en serie en Colombia, se propone una clasificación del agresor sexual según su víctima (Victimas desconocidas, victimas conocidas, abuso de autoridad y de menores desconocidos). Según la repetición de su conducta (Ocasional, recurrente, en serie), según su modus operandi (Altruista, egocéntrico). Este tipo de clasificaciones debe ser conocido y reconocido por los docentes, agentes educativos y familias con el fin de crear un sistema de alertas tempranas que posibiliten la creación de ambientes seguros para niños y niñas.

Es pertinente que las entidades responsables y garantes del bienestar de las infancias tengan la socialización y conocimiento de los perfiles psicológicos de los agresores sexuales, como una estrategia para apoyar la prevención de dichos delitos y agresiones. El conocimiento de estos perfiles aporta información valiosa para establecer patrones y pautas de crianza al interior de las familias. Asimismo presentan una valiosa información y recurso para modificar prácticas pedagógicas permisivas y deprimentes en las instituciones educativas.

Dentro de los perfiles de un agresor sexual que expone la psicóloga Balaguera, se encuentran las raíces y causas de dichas agresiones, estas radican en sentimientos de ira, frustración y castración de emociones, se presumen bajos nivel de desarrollo intrapersonal, baja motivación y estima, poco desarrollado la resiliencia y nulo manejo de las emociones.

Sin ir muy lejos cabe preguntarse ¿El desarrollo intrapersonal, interpersonal, comunicación asertiva y resolución de problemas son tenidos en cuenta en los proceso educativos y de formación? Se espera que la respuesta sea un sí rotundo, sin embargo la realidad es otra.

En las instituciones educativas y en la familia se educa para la frustración, el odio y resentimiento en muchos casos, y se deja de lado el desarrollo socio-afectivo, las humanidades y el establecimiento de sentidos de vida en los niños, por tal razón el conocer los perfiles criminales de los abusadores infantiles llevará a atacar las raíces de los problemas desde la familia y las instituciones educativas, claramente no a solucionarlos, pero si a establecer una estrategia de educación y formación preventiva a delitos contra menores, violencia de género e intrafamiliar.

Es claro el papel de la familia y la educación en la construcción de una cultura de paz, esta pasa por la comprensión y erradicación de malas prácticas sociales que perpetúan acciones violentas “si le pegan, defiéndase”, discriminatorias “somos de familias de bien” y de generación de desigualdades sociales los hombres son unos machos y las mujeres unas princesas”.

Malas prácticas culturales y en muchos casos arraigadas, que en desafortunados casos pueden estar cultivando futuros sociópatas y/o perpetradores de violencia hacia las infancias.

Seguimos promulgando la necesidad de mesas intersectoriales que trabajen por el beneficio de las infancias. No basta con organizar celebraciones para el Día del niño, se deben aunar esfuerzos entre los entes territoriales, academia y las instituciones educativas que logren desarrollar mecanismos pertinentes de transferencia de conocimiento y que investigaciones, como la realizada por la Universidad Santo Tomas, sean de dominio público y no solo en círculos especializados.

(*)  Docente investigador. Director del Observatorio de Infancias y juventudes de la Orinoquia perteneciente al Clúster de Ciencia, TIC e Innovación ORINOCO TIC.

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