Con su visita el papa Francisco fracturó la historia de Villavicencio

|   Opinión

Por: Óscar Alfonso Pabón Monroy (*)

 

Rumbo a ocupar sitio en el terreno de la misa campal: Con la mira puesta en el encuentro con el pontífice, en las primeras horas de la madrugada del viernes 8 con familiares y amigos a la altura de la terminal de transportes nos integramos a la multitud, iniciando una larga caminata por la avenida Los Maracos rumbo al sitio previsto para la cita religiosa.

Cuando llegamos a la parte final del barrio San Carlos, los guías nos indicaron ingresar por las angostas calles de la margen izquierda, para buscar las rutas de entrada a los respectivos cuadrantes de nuestras boletas.

Como es de suponerse los tumultos fueron mayores, pero para nada vi desorden alguno. Muchos habitantes del barrio aprovecharon la ocasión para vender comidas rápidas, tinto, aguas aromáticas, recordatorios papales y para ofrecer servicio de sanitario en sus casas.

Luego de pasar sin requisa alguna el sitio oficial de ingreso, asombrado contemplé el vasto terreno iluminado, igual se veía sobre la colina natural la enorme construcción dispuesta para el altar.

Paso siguiente fue hacer fila para ingresar al sector P1. Finalmente, con mis acompañantes pudimos acomodarnos en la silletería, en este momento ya eran las 3:00 am. Ya sentado hice la siguiente cuenta: faltan 9 horas y media para la misa campal oficiada por el papa Francisco.

Antes del amanecer una tupida llovizna nos hizo poner las plásticas capas, muchas personas no llevaron, otras pocas ingresaron paraguas contraviniendo las previas recomendaciones. La lluvia antes que apabullarnos nos mantuvo energizados.

Cuando comenzó a clarear la oscura nubazón impidió ver al naciente sol, por tanto, no pudimos ver el amanecer llanero del histórico día.

La manifiesta condición climatológica me puso pensativo por el asunto del vuelo papal, pues a medida que las manecillas de mi reloj corrían hacia la hora prevista para el decolaje del avión de Avianca en Bogotá, nada que se despejaban las oscuras densas nubes que cubrían tanto la sabana como la cordillera villavicense.

Me tranquilicé cuando supe que en Bogotá había iniciado el vuelo. A la par la llovizna que nos acompañó se fue haciendo menor hasta desaparecer.

Con la luz del día pusieron a funcionar el dron oficial y esas imágenes las proyectaron en las pantallas gigantes ubicadas en diversos puntos del gran campo, mostrando el gentío que allí se concentraba. Esta evidencia contradecía los comentarios de periodistas de canales de televisión nacional, quienes a esa hora informaron que el sitio de la misa tenía poco público.

Colectiva fue la emoción cuando vimos las imágenes de la llegada del avión a la pista de la base aérea de Apiay, y más alegría hubo al ver al papa Francisco aparecer en la puerta de la nave.

La explosión de júbilo fue general, cuando el jerarca de la iglesia católica montado en el papa móvil ingresó al extenso terreno acondicionado para la ceremonia. Como sus demás desplazamientos en este vehículo, el de aquí fue raudo por las vías trazadas entre los cuadrantes.

Las vistas aéreas del gentío participante en la ceremonia religiosa dejaron ver que en sus prendas el color dominante fue el blanco, espontánea coincidencia pues no escuché previa recomendación para llevar ropas de dicho color.

El comienzo de la solemne misa

Admirable fue el silencio total que hubo entre la multitud, cuando amplificada escuchamos la voz del papa Francisco iniciando la eucaristía. Solo lo interrumpieron unos alcaravanes que en manada revolotearon entonando sus trinos sobre la gran masa humana, también escuchamos la lejana alarma de un carro.

Confieso que sublime emoción viví, al recibir la bendición papal arrodillado en la tierra aun húmeda de mi natal tierra. Fue una hermosa experiencia espiritual.

Mientras transcurrió la ceremonia analicé que los miles de personas allí presentes fuimos a escuchar de viva voz los mensajes del papa Francisco, lo que me llevó a concluir el asombroso magnetismo y liderazgo del máximo pastor terreno del catolicismo.

La misa culminó sobre el medio día y hasta ese momento no afloró ningún síntoma de cansancio entre los integrantes de mi grupo, tampoco lo vi en los vecinos del lugar con quienes gracias al pontífice amenamente departimos durante unas 10 horas seguidas.

Algunas consideraciones sobre la visita papal a Villavicencio

Entre las 4 ciudades de nuestro país incluidas en la agenda papal, sabemos que Bogotá y Medellín son las de mayor población nacional; a su vez con Cartagena -que tiene 972.000 habitantes- acumulan las mayores experiencias en realización de masivos eventos internacionales y ostentan reconocimiento internacional industrial y turístico.

Visto lo anterior, la capital de Meta tiene características muy distantes de las que ofertan las 3 ciudades anteriores. Más sin embargo cumplió con los complejos requerimientos que la visita de un personaje de reconocimiento mundial demanda.

Sobre las periferias de las que el obispo de Roma habla

Asistentes a la misa campal: Al inicio de la crónica relaté el nocturno ingreso de cientos de personas por las calles del barrio San Carlos, sector vulnerable de la ciudad.

Ahora cuento que la masiva salida del ceremonial campo fue por el mismo sector periférico que ingresamos.

Lo hicimos comenzando la soleada tarde, hecho que permitió que todos viéramos detalles socio económicos del barrio, cuyos habitantes jamás se imaginaron que sus calles durante la noche del jueves 7, amanecer y medio día del viernes 8 llegaran a ser tan concurridas con motivo de la visita papal.

La llegada del papa al campo de la eucaristía: en su recorrido desde la base aérea de Apiay, una vez cruzó el río Ocoa el pontífice recorrió otro prolongado sector periférico villavicense, que incluye barrios populares como Kirpas, Acapulco, La Sabana, La Carolina, Cavivir, Villa Mélida y Villa Samper, entre otros.

Número aproximado de fieles católicos en la misa papal

Cálculos aproximados dicen que en las 44 hectáreas dispuestas para la eucaristía con el papa Francisco hubo unas 650 mil personas, entre peregrinos y locales. Buena parte era gente joven.

Lo anterior indica, que dicho dato numérico coincide con el número de habitantes de Villavicencio. Con base en lo anterior puede decirse, que en el campo de la eucaristía estaba la suma total de los pobladores cotidianos de Villavicencio.

El folclor llanero al mundo

Las imágenes de televisión mostraron que apenas se apagaron las turbinas del avión de Avianca en la pista de Apiay, la música llanera sonó en homenaje al papa Francisco, igual él vio los trajes típicos lucidos por las niñas y niños que lo recibieron. En la tarde, rumbo al parque Los Fundadores el ilustre visitante apreció también muchas parejas bailando joropo en la vía.

Pero sin duda, los momentos más trascendentales fueron durante las dos horas de la imponente misa campal, cuando el folclor llanero estuvo expuesto al mundo con el repertorio religioso de la ceremonia a través de las músicas y las voces interpretadas por más de tres centenares de artistas del territorio, luciendo trajes tradicionales, aporte cultural que después del día de la multitudinaria misa campal sigue recibiendo excelentes comentarios.

Posible es que nunca antes el folclor musical llanero hubiera tenido tan colosal audiencia, como en la mañana del viernes 8 de septiembre.

Visibilización de Villavicencio al mundo

Las 8 o 9 horas de la permanencia del papa Francisco fueron suficientes para que tanto la Colombia interior como todos los demás lugares de los cinco continentes que pudieron haber recibido la directa señal de televisión, supieran de la ciudad.

Además de la multitud reunida durante la misa papal, los televidentes contemplaron los verdes paisajes de cordillera, piedemonte y sabana, ecosistemas comunes también para sectores de Arauca y Casanare.

Del mismo modo, apreciaron que Villavicencio es una atractiva ciudad grande y fragmentada en su composición urbanística como la mayoría de centros poblados de Latinoamérica.

A lo anterior se añaden los comentarios hechos y por hacer, por parte de los periodistas nacionales e internacionales de la comitiva del pontífice.  

En resumen los medios de comunicación masiva rompieron los imaginarios de muchas personas sobre la ciudad, también develaron a la capital de Meta ante el mundo.

El Papa Francisco se fue pero…

 Aunque el obispo de Roma partió de la base aérea de Apiay al anochecer del histórico día viernes, eso no quiere decir que todo se acabó. A todos nos quedan sus mensajes claros y pertinentes para reflexionar y replantear nuestros procederes individuales y colectivos.

A quienes integran la cadena turística les queda una cómoda trocha abierta y de larga proyección internacional no solo de Villavicencio, sino de todos los demás destinos emergentes del departamento, por tanto les corresponde aprovecharla siendo creativos e innovadores.

Cierro mi crónica diciendo, que por lo antes narrado para bien a Villavicencio se le fracturó su historia gracias a la visita papal de Francisco.

Adenda: Congratulaciones y agradecimientos para la Arquidiócesis de Villavicencio y el clero de los demás territorios metenses, para los gobiernos departamental y municipal de Villavicencio, para todos los voluntarios que aportaron sus esfuerzos y para las demás personas naturales y jurídicas que se unieron a la causa del primer paso del papa Francisco en la capital metense.

(*) Comunicador Social comunitario.

Productores de café en Acacías recibieron apoyo de Ecopetrol

Retos de la Orinoquia frente al cambio climático

Villavicencio una ciudad sostenible, según Findeter

Se derriten los nevados de Colombia

Cambio climático y gestión integral del agua: Experiencias de Ecopetrol

Petróleo en Meta: ¿Si o no?