Irrespeto, descaro, desazón, disgusto y aversión

|   Opinión

La Tabla. Por: Néstor Restrepo Roldán (*)

 

Es inocultable la ira, malestar, desconsuelo, enojo y despecho que se siente cuando se encuentra una información tan grave, como la aparecida en la edición N° 3623 de Llano Sie7edias del martes 6 de junio, en la que con gráficas, fotografías, informes y manifestaciones, se muestra descarnadamente la infamia de la desidia, del dolor de patria y de desconsuelo.

El titular del día es “Una megaobra sin terminar” y que se refiere al contrato 112 de 2011, suscrito entre Edesa y la unión temporal Bocatoma PTAP (Planta de tratamiento de agua potable). Aquí la primera pregunta: ¿Por qué no ejecutó ese contrato la Empresa de Acueducto de Villavicencio?

Hace más de 6 años ya, que la Empresa de Servicios Públicos del Meta (Edesa) destinó 43.947 millones de pesos -mucha, pero mucha plata-, para la intervención de 7 puntos considerados críticos de la red del acueducto; luego aprobó 2 adiciones por valor de 21.973 millones de pesos, lo que suma la inversión de 65.920 millones de pesos y aún falta ejecutar 11.75 por ciento de la obra, para lo cual se requieren otros 15 mil millones de pesos.

Lo triste no son los 81.000 millones de pesos que costaría la obra, lo infausto es que el contrato se firmó para ser ejecutado en 1 año, ya han transcurrido 6 y la población año tras año sufre por verano y por invierno la falta de agua en sus casas y los empresarios en sus establecimientos.

Además lo lamentable es que el gerente de Edesa, Orlando Guzmán Virgüez, señaló al contratista, Mauricio Hurtado Anzola; al exalcalde de Villavicencio, Juan Guillermo Zuluaga y al exgerente de la Empresa de Acueducto, Héctor Andrés Castro, como “los enemigos del proyecto, que le hicieron mala fama y no le dieron el acompañamiento debido” y esto hizo que cuando los representantes de la firma American Pipe, fabricante de los tubos de acero-concreto, llegaron a la ciudad con el fin de hacer los empalmes de las obras nuevas con la red antigua, no hubo disposición de apoyo por parte de la EAAV.

Qué desconsuelo. Mientras 500.000 habitantes sufrían por la falta de agua, 4 señores se ufanaban cada uno por demostrar con soberbia el poder, el poder de no ayudar, de no cumplir, de demostrar indiferencia y son precisamente en los que el pueblo confía que están cumpliendo con responsabilidad y eficiencia sus propios deberes.

Produce grima el mismo informe, cuando en sus páginas interiores aparece el título “A las obras del acueducto las está devorando la maleza” y ve uno que en 5 fotografías se muestran tangiblemente cables, tensores, estructuras de hierro, tubos de concreto y hierro (más de 24), carretes con cable, columnas con maleza, torres y equipos, totalmente abandonados, oxidados, deteriorados, desastrados, mostrando la desidia, la ineptitud, la negligencia y el descuido, sin considerar la aflicción y la afección que a la comunidad se le ocasiona por parte de los responsables de la obra.

Segunda pregunta: ¿Y qué los entes de control donde tantas denuncias se han interpuesto? Y los gobernadores, ¿qué? ¿Y los alcaldes, qué?

Y peor aun lo que a continuación viene.

En Noticias RCN del día viernes 9 de junio informaron que “por vencimiento de términos ya no podrían abrir investigaciones contra las irregularidades denunciadas en múltiples oportunidades. Que ni la Procuraduría, ni la Contraloría, ni la Fiscalía, tendrán los argumentos legales para investigar el despilfarro de estos recursos, en la obra abandonada desde el primer semestre de 2016”.

En qué país vivimos. En quién podemos confiar. Qué va a pasar con esta inversión. A dónde iremos a parar con tanto irrespeto por el valor del dinero, por el tiempo y por la gente.

De verdad que todo esto parece una película de terror o un evento de suceso en Venezuela. Así, de esta manera, no habrá ni confianza, ni credibilidad, ni paz.

(*) Dirigente cívico.

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