¿Exaltación llanera o Santismo llanerizado?

|   Opinión

Por: Eudoro Álvarez Cohecha (*)

 

Alboroto es la palabra indicada para calificar la noticia que se desprende del nombramiento de Juan Guillermo Zuluaga Cardona, como nuevo ministro de Agricultura en el gabinete del presidente Santos, a menos de 1 año de culminar su mandato.

Desde el gobierno de Julio César Turbay Ayala (7 de agosto de 1978 a 7 de agosto de 1982), Meta no tenía a ningún funcionario de este nivel, y ello ha sido recibido por sectores de la dirigencia regional como reconocimiento al terruño.

Para otras miradas la inexperiencia del nombrado preocupa. A quienes saben que la carencia de sapiencia no siempre se resuelve a punta de entusiasmo, y aquí es en donde “comienza Lola a padecer”; el doctor Zuluaga llega a un ministerio, luego de aprobado el presupuesto del año entrante, y este 2017 lo va a topar con la olla raspada.

Encuentra que el programa bandera de su antecesor, Colombia siembra, hace agua por todas partes y la mayoría de los productos de importancia en la alimentación nacional que subsisten, se hallan en tal estado, que desde muchos sectores de la producción y la opinión se comienza a hablar de “Colombia quiebra”.

Y no es para menos: maíz, arroz, algodón, leche, cacao, papa, cebolla, plátano, piña, fríjol, yuca, caña panelera y hasta el ñame tienen graves dificultades, y cultivos tradicionalmente consentidos, como la palma aceitera y la caña de azúcar, sienten que la amenaza del libre comercio los tiene en la mira.

En el caso del arroz, cultivo líder en los llanos, la crisis no puede ser más grave: se logra el autoabastecimiento luego de casi 3 décadas de estar completando la dieta nacional con importaciones, y la respuesta del gobierno y su ministro Iragorri, es aplicar pañitos de agua tibia a una enfermedad cancerosa; se otorgan incentivos insuficientes  y a destiempo, sumado a los atropellos del monopolio molinero perpetrados en total impunidad y seguramente su capítulo siguiente va a ser una deuda monumental, para la cual no está preparado ni dispuesto a arreglarla el Gobierno Nacional, como no lo ha hecho con las originadas desde el 2013.

Omitiendo la situación en la que estamos, el 15 de octubre próximo está prevista y autorizada una nueva importación del cereal, y para rematar, en febrero del año entrante, con el fin de ganarse un nuevo agradecimiento del vicepresidente gringo, el gobierno autorizó desde ya, para cumplir con el TLC, otra importación cercana a 100 mil toneladas que agravará la crisis en el cultivo.

El cercano 12 de octubre habrá de enfrentar un paro nacional de los sectores afectados por la política agropecuaria vigente, que no se organiza contra el Dr. Zuluaga, pero que le corresponde enfrentarlo; ante el desgate de la capacidad de engaño del saliente ministro, especialista en comprometerse sin tener cómo cumplir, y acostumbrado a no poner huevos y cacarear como las gallinas cluecas, se ensaya con un nuevo ministro, en la ya vieja táctica gatopardista: "Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie", que inmortalizara Lampedusa.

Además para quienes se hacen ilusiones y están en su derecho el hacérselas, no sobra precisar que “un ministro es un músico a quien le dan un instrumento para tocar en una orquesta, con el fin de interpretar una partitura previamente seleccionada y con un director, que no está dispuesto a cambiarla”.

(*) Dirigente agropecuario.

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