La remodelada biblioteca de la Unimeta

Created by Édgar Alfonso Aroca Campo | |   Noticias

Rafael María Mojica García el día que se notificó sobre la expedición de la personería jurídica para la Corporación Universitaria del Meta (Unimeta), fue citado al Ministerio de Educación pero en el sótano, lugar en tan lamentable estado, que a la silla donde estuvo sentado para firmar debieron conseguirle libros para nivelarla porque no tenía algunas patas.

Eso ocurrió el 5 de agosto de 1985. El futuro rector y fundador de la institución se acompañó de su hermano, Ramiro Mojica García, y del economista, José Rico López. (foto)

Pensaban que una empresa de tal magnitud debía tener hasta el aplauso del ministro del momento, pero al notar el desprecio por los funcionarios nacionales, luego de tener en su poder la resolución 12.249, los tres se abrazaron mientras lloraban de la emoción.

No recibieron el espaldarazo del ministro, durante 3 años les pusieron miles de problemas. En el ministerio pensaban que sólo podía haber universidades en Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla o Bucaramanga, no creían que eso pudiera ocurrir en el departamento del Meta, en ese entonces llamado territorio nacional, al lado de Casanare, Arauca, Vichada, Guaviare, Vaupés y Guainía.

Recordando qué había en esa época, la única institución de educación superior existente en Villavicencio era la Universidad Tecnológica de los Llanos, hoy Universidad de los Llanos. Centro de estudio público que ofrecía programas enfocado en lo agrícola y pecuario.

La Unimeta para lograr su cometido también tuvo que enfocar su primer programa a esa área, por eso los egresados tienen el título en Administración de Empresas Agroindustriales. Luego vinieron otras opciones como Contaduría, Derecho, que pusieron a la institución en la boca de toda la ciudad. Ya no tenían que viajar a estudiar a Bogotá.

Esa historia la contó el señor, Rico López, durante los actos de reinauguración de la Biblioteca Juan Nepomuceno Mojica Angarita.

José Rico con Nancy Leonor Espinel Riveros y Ramiro Mojica García son la columna vertebral de la Unimeta, al ocupar actualmente las sillas de miembros plenos de la Sala General. Están en la corporación desde que Rafael Mojica la soñó. Así que pronto serán 40 años de brega, para ofrecer la mejor educación superior a las gentes del territorio orinoquense.

Me contó el señor Rico que en esa época decían que tener universidad en esta región era perder esfuerzos, perder plata, razón por la cual les ponían todas las trabas del caso.

El esfuerzo y el éxito han sido más grande todavía, porque arrancamos, no de cero, arrancamos de menos uno, ahora no estamos en 5, estamos en 10. Es agradable para nosotros ver como comenzamos, donde estamos y para dónde vamos. Un futuro muy prometedor. Ahí estamos”.

José Rico recordó que la Unimeta al comienzo era una casa de familia donde estaban los primeros salones, áreas administrativas y todos hacían de todo. Así que la biblioteca tuvo que ser otro de los cuartos de la vivienda de la mamá de Rafael María.

Con la intervención al edificio en el que comparten techo con los programas de ingeniería, la biblioteca tiene otra vida. Hay nuevo mobiliario, cuadros del artista Mattar decoran las paredes blancas. Se ven frases de famosos escritores, incluida alguna de Gabo.

La dirección está a cargo de la comunicadora, Maribel Gaviria, quien anuncia con alegría los 32.000 títulos en los estantes, más la cantidad de alianzas con otras bibliotecas para encontrar lo que se pida.

Sobre la nueva cara a Juan Nepomuceno, el señor Rico López aseguró sentirse feliz con el nuevo espacio.

Conociendo la historia de la universidad, que nació en la casa de la señora madre del Dr. Rafael, ver el metraje, los edificios, los auditorios, las salas de computo, la biblioteca, lo emociona a uno mucho, y lo hace querer más la universidad y más la educación superior”.

Afirmó que dejó en la percha de la casa su profesión de economista, para convertirse en “universitólogo”.

Desde hace muchos años lo suyo son las aulas de clase, los jóvenes y veteranos universitarios; trabajar cada día acciones que favorezcan a todos: profesores, directivos, trabajadores. Con la familia saben que la Unimeta es toda su vida.

Mientras nos contaba esas historias, recordó que cada fin de abril era especial, por la algarabía que despertaba organizar la celebración del cumpleaños para Rafael María.

Luego de 3 años de su fallecimiento, saben que ahora más que nunca deben mejorar, seguir adelante y mantener vivo el legado que les dejó.

La desaparición de él fue un acicate para seguir avanzando. Porque partimos de lo que ya estaba hecho, y con el plan de ir progresando, con ambientes más dinámicos, tecnológicos, muchos más de conocimiento, por eso estamos muy feliz. La muerte ha sido vida, esa es la expresión”.

No está físicamente, Rafael María Mojica García, sus más cercanos lo recuerdan en cada momento. Más los amigos con los que disfrutaba algunos “amarillos” para hablar del diario acontecer, costumbres llaneras y seguir soñando.

Uno tiene que desarrollar sobre lo construido. Se construyó muy bien, con todos los problemas, con todos los defectos que pudiéramos tener, pero nos dio la base para hacer un relanzamiento que hoy lo vemos con alegría”.

La biblioteca

La biblioteca de la Unimeta se llama, Juan Nepomuceno Mojica Angarita, por el padre del fundador de la institución.

Según los datos registrados en la sección Historia de la Unimeta, dice que don Juan nació el 3 de diciembre de 1891 en El Cocuy (Boyacá). Bachiller del Colegio Mayor del Rosario, obtuvo el título de doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad Nacional de Colombia. Profesor del caudillo liberal, Jorge Eliecer Gaitán.

Se desempeñó como juez de varias poblaciones boyacenses: Miraflores, Moniquirá y Soatá, y de Orocué (Casanare). Fue juez y notario de Santa Rosa de Viterbo (Boyacá). Militó en el Partido Liberal, presidió el directorio en el departamento del Meta bajo los postulados gaitanistas.

Autor del tratado, Petróleos. Escribió en la revista La Razón, de Juan Lozano y Lozano, así como en varios periódicos nacionales y regionales. Contrajo nupcias con María Lucía García Orjuela. Falleció en Orocué el 24 de abril de 1962.

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