"Ni el burro ni el que lo arrea"

|   Opinion

Por: Leonel Uriel Alzate (*)

 

No es poco lo que le han robado los políticos del orden regional y nacional a Villavicencio, y aquí a nadie parece importarle; sin embargo, el panorama se ensombrece cuando uno ve que la delincuencia arrasa con lo poco que se ha hecho en la ciudad, y que ni la Policía cumple su función, ni los ciudadanos reaccionamos cuando el vandalismo nos quiere quitar lo que por derecho propio -se supone- nos pertenece.

Tras el robo del sistema biométrico en seis de las siete estaciones de bicicletas públicas instaladas recientemente en Villavicencio, queda demostrado que algunas ciudades en Colombia están condenadas a no progresar.

Con la entrada en servicio de la bicicleta pública, la Administración Municipal le apuesta no solo a ser modelo colombiano y latinoamericano en materia de bienestar y salud mediante el deporte, sino también en el uso de medios de transporte alternativos que impactan de manera positiva al medio ambiente.

Pero bien dicen que no falta un pedo a la hora de orinar, pues justo a escasas horas de haber sido instalado el sistema para ser inaugurado, llegaron las ratas y en muy pocas horas, tal vez una o dos, se robaron en todas el sistema de identificación digital, lo que hace que el proyecto quede estancado, y quién sabe hasta cuándo.

Pero, ¿cómo es posible que los delincuentes hayan tenido tiempo de recorrer seis estaciones, ubicadas por cierto, en los puntos más céntricos de la ciudad, entre ellas una frente a la gobernación del Meta, otra ubicada en la Cámara de Comercio, y así todas ¿Y nadie se haya dado cuenta de nada?

¿Qué está haciendo la Policía Metropolitana? Las cámaras del CAD no son solo para enjuiciar; son para prevenir, pero parece que, o las cámaras son pura pantalla y no sirven para nada, o los policías no han entendido el modus operandi del vandalismo.

De otra parte, esto sin duda es culpa de  nosotros los ciudadanos; porque uno se pregunta en serio, ¿nadie vio nada? Obvio que no, nadie va a decir nada. Porque quienes presenciamos estos actos no tenemos un verdadero arraigo, no queremos lo nuestro.

Nos vale cinco que se roben por ejemplo, los computadores de una escuela como la San Luis, frente a Cofrem. Aquí se acabó el Parque de la Llanura, a sus juegos mecánicos y su infraestructura  se los tragó la manigua y nadie dijo nada. Claro que este parque después lo renovaron, porque había otro "contratico" con el tema de la mermelada para la paz.

Ni qué decir del famoso proyecto Acuaparque, ese que algún contratista no terminó de hacer, y que acabó siendo un elefante blanco del que ya nadie se acuerda. Aquí lo cuestionamos todo pero en redes sociales.

Ya la gente no quiere hacer veedurías ni control a lo público, los únicos que hablan son los políticos que están ahora mismo en campaña, esos sí que se rasgan las vestiduras, pero olvidan que ellos también han sido parte de gabinetes de gobiernos pasados, y uno no ve que hayan hecho un ápice por cuidar lo público, solo se embilletaron, y ya tienen para hacer campaña con platica que a los ciudadanos debería dolernos.

¡Ah, pero póngalos a criticar, y se saben todos los problemas de la ciudad, pero para su propio interés político!

Si los ciudadanos de los diferentes municipios y capitales del país no cambiamos el chip importaculista que tenemos, nunca tendremos verdaderas ciudades; solo puebluchos.

Nos falta amor por lo nuestro, nos falta civismo, y lo peor; somos gente que no ayuda a cuidar, somos la otra cara del rey Midas, aquí todo lo que tocamos lo volvemos basura sin importar que salga finalmente de nuestro bolsillo.

Muy en deuda queda también la Policía Nacional, para el caso, la Metropolitana de Villavicencio, aunque debo reconocer que en este sentido, a nivel nacional el Modelo de vigilancia por cuadrantes fracasó, y de ahí la hecatombe.

Acabaron en todo el país con los CAI, esto para evitar gastos, y de paso lavarse las manos con su responsabilidad de brindarnos al menos una percepción pequeña de seguridad. ¿Dónde queda eso de que la “Policía está instituida para proteger la vida, honra y bienes de todos los ciudadanos residentes en Colombia"?

Pura macumba, tal parece entonces que a los principios de la Policía y a los deberes de los ciudadanos también se los está tragando la manigua. Ciudadanos y Policía, "ni el burro ni el que lo arrea". ¡He dicho!

(*) Periodista.

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