La verdad

|   Opinion

Por: Jaime Eduardo Espinel Riveros (*)

 

Palabra de moda en singular, que quiere decir que lo que yo pienso y en lo que yo creo es la única aproximación y definición real del objeto o hecho que yo describo; por lo tanto, y como verdad solo hay una, los que no piensan como yo o están equivocados o son unos mentirosos o unos imbéciles.

Además, y como consecuencia, la verdad libera y su liberación depende de estar de acuerdo con lo que yo digo. Entonces tenemos que, para llegar a la PAZ en este país, solo necesitamos ACEPTAR la verdad, la cual obviamente debe ser la verdad que uno piensa.

Tan fácil que es esta proposición; el único problema que personalmente le veo es que, en mi experiencia, todo el mundo tiene una opinión diferente sobre casi todo. Entonces, si seguimos la lógica, la guerra seguirá hasta que todo el mundo me escuche y este de acuerdo con lo que yo diga.

Las religiones y los políticos son especialistas en enarbolar la bandera de la VERDAD y esa verdad absoluta que ellos predican, ha llevado a los peores excesos de la humanidad. La defensa de los pobres en la ideología de izquierda, llevó a los grandes desplazamientos de la población en Rusia y a grandes masacres y destierros como el goulash.

La idea del amor a la patria llevó a la Segunda Guerra Mundial, representados por el nacismo y fascismo. También la idea de la democracia y el capitalismo, como el único sistema de gobierno posible, ha llevado a las guerras de África y Asia patrocinadas por los americanos, al igual que a las dictaduras latinoamericanas como la de Chile, Argentina y Brasil, etc.

En cuanto a la religión, las guerras de católicos v/s protestantes, las cruzadas, el estado Islámico, entre otros, son un buen ejemplo moderno, donde Alá, Dios, Jehová o cualquier otro nombre que se le quiera poner, castiga, por mano de sus seguidores, a las personas que no creen en él, en su fanatismo solo creen en la verdad de ellos, a los que no creen en su verdad hay que mandarlos  al infiernos o a lugares parecidos.

Entonces, cómo quedamos con esa VERDAD que supuestamente nos lleva a la PAZ. Personalmente creo, que todas las personas deben actuar de acuerdo a sus verdades desde que éstas no interfieran ni con la libertad, ni con ninguno de los derechos de los individuos y de la sociedad.

Las discrepancias valen, ya sean éstas desde una polarización, o desde un simple desacuerdo menos extremo. Aún más, las discusiones sobre diferentes puntos de vista, son indispensables para el cambio; porque en ellas están contenidas las energías que impulsan dicho cambio.

El unamismo no es solamente aburridor, si no también es estéril. Cómo nos ponemos de acuerdo ante tantas y diversas opiniones, al menos en política, en el respeto al resultado de unas elecciones y donde el resultado implica el derecho que tienen las minorías a pensar diferente.

En lo personal partiendo de la base de que yo puedo tener alguna razón y la otra persona también puede tener alguna razón; en el mundo de las opiniones no hay absolutos. A la larga y en lo más importante, estamos de acuerdo, en el derecho a la vida, el derecho a buscar caminos de felicidad, el amor de la familia y en lo rico que es tertuliar, sin pensar que alguien nos está apuntando con un revolver por debajo de la mesa para convérsenos de su verdad.

(*) Especialista en oficios varios.

Ecopetrol de película visitó Cubarral

Villavicencio: Pilas con el trago adulterado