Burlados

|   Opinion

Por: Eudoro Álvarez Cohecha (*)

 

Fuera de unas pocas medidas atenuantes de menor cuantía, el resultado del consejo extraordinario y ampliado de ministros, realizado el día 25 de junio en Villavicencio, fecha coincidente con la multitudinaria manifestación ciudadana en reclamo por una vía digna con el centro del país, resultó una verdadera burla para con los habitantes del Llano, es decir de media Colombia.

Da pena ajena la actitud de las autoridades regionales, encabezadas por la gobernadora, quien de manera excluyente y con miopía politiquera característica, aceptó que los voceros de la Mesa Amplia, Permanente e Incluyente por la Vía al Llano, organizadora de la enorme manifestación popular, fueran excluidos de las deliberaciones del mencionado consejo ministerial, y era obvio que los efectos, desconociendo la vocería de las mayorías, fueran del nivel pírrico que finalmente resultaron: las 67 medidas anunciadas por el presidente al final del sainete.

Al Ariari, despensa agrícola del país, ni siquiera a uno de sus alcaldes se le dio acceso al lamentable conciliábulo; para rematar el agradecimiento rodillón de la mandataria regional al presidente, indignó tanto como el cinismo presidencial la rebaja en 50 % de los peajes por las vías alternas, mal llamadas así, pues resultan en realidad vías de emergencia, de ninguna manera  reemplazan por la extensión de las mismas y por su mal estado  en tramos que implican limitantes para la movilidad y la comunicación de la región, constituye un paliativo menor que no incidirá en el mayor costo de los fletes de  ida y venida.

En ese lenguaje melifluo que acostumbra la burocracia: se tratará, se propenderá, se facilitará, se procurará, se buscará, se revisará, se estudiará etc., etc., el presidente y su séquito creen pasar la página de una tragedia, en donde paradójicamente, nadie resulta culpable y los platos rotos se pretende que los pague la mayoría de los habitantes de esta región y principalmente lo más vulnerables.

¿Cómo explicarse que por ejemplo, ante la abierta especulación de las empresas del transporte aéreo, se rebaje las tasa aeroportuaria y no se encinture a esos especuladores con la tragedia regional, que más que competir como debe ser en una economía de mercado, contienden  como buitres ante el maltrecho cuerpo económico del territorio?

¿El Estado para qué? se pregunta el hombre de a pie. Frente al déficit descomunal de los hospitales y clínicas por el impago de las deudas de las EPS se destina una suma que no alcanza ni para la cuota inicial de las acreencias de dichas intermediarias chupasangre del dinero de la salud con las IPS,  incluido el quebrado hospital regional del Meta.

En el caso del sector agropecuario las medidas son para usuarios imaginarios, pues la inmensa mayoría de los productores están reportado o mal calificados, por lo tanto  excluidos del sistema financiero privado y público, se desconoció de manera flagrante, que la dificultad de la coyuntura profundiza una crisis que ya lleva varios años.

Los agricultores están descartados en virtud de una legislación hecha a la medida del capital financiero, único  que gana con el invierno y el verano, en la bonanza  y en las crisis; para este sector la vida es un fandango permanente donde ganan con cara, lo mismo que con sello cualquiera sea la situación, los gobiernos cuidan celosamente de sus utilidades y la situación de incomunicación del Llano, no resultó ser la excepción.

Ni una sola mención del principal responsable de la construcción de la frustrada vía. Inicialmente quisieron culpar a los campesinos, luego a un empresario avícola, después e, invierno, de vainas no culparon al espíritu santo; pero a Coviandes, la Coviandina actual, cuyo propietario, don Luis Carlos Sarmiento, quebró los platos y los paga el gobierno y por extensión, los habitantes del Llano y de Colombia, quienes pagan de verdad los daños de los desatinos y  prebendas con que han atiborrado los contratos de construcción de la vía, el 444 de 1994 y el 005 de 2015.

Las entidades de control, como la Contraloría General de la República, ya han dado una voz de alerta y según lo informado, algo huele a podrido en esos laberínticos aconteceres normativos. Ojalá, no resulten culpables los chulitos, mientras los garzones de la contratación rían como la serpiente mapaná del inmortal Tuerto López.

Los ciudadanos, de todas las tendencias, credos, convicciones y ocupaciones, deben tomar nota de la insensibilidad del Gobierno Nacional y del raquitismo de los locales, y comprender que nada se dará gratis.

La inconformidad debe canalizarse y potenciarse, sacando la enjundia de la dificultad y entendiendo que solo el pueblo salva al pueblo y que quienes dicen representarlo. Dieron una muestra más de su incapacidad y de un inmerecido liderazgo que deberá de ser cambiado de manera radical y definitiva, utilizando la movilización y un instrumento sencillo y fácil de emplear como es la cédula de ciudadanía.

(*) Dirigente agropecuario.

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