La política, las nuevas generaciones y los quemados

|   Opinion

Por: Jaime Eduardo Espinel Riveros (*)

 

A mis ya casi 80 años pienso en la esperanza que mi generación puso en los jóvenes de aquel entonces, es decir, en aquellas personas que cuando yo tenía 30 años de edad, nacieron y hoy frisan entre los 30 y 50 años. Estos eran los jóvenes que creímos nos iban a salvar de los desastres de la corrupción, de la violencia, del desenfreno moral etc.

Esta generación mucho más educada y mejor intelectualmente que la nuestra, son profesionales, la mayoría con maestrías o doctorados en universidades nacionales o extranjeras, y gracias a estos atributos ellos no solamente hacen sus pilatunas con la misma conchudés, pero con mayor eficiencia.

Antiguamente la cuota obligatoria de la corrupción era alrededor del 10%, hoy este concepto avanza sobre 20% o más, y sobre montos astronómicos como los negociados en ODEBRECHT, REFICAR y LOS NULE. Ellos son buen ejemplo de lo que pudo ser y fue al revés. Es una generación decepcionante, que están dejando un país peor del que dejamos nosotros en este aspecto.

Las ideas anteriores tienen que ver con la política, tanto en ese entonces como ahora, y es en la política, porque sólo a través de esta se accede al gobierno, y en la arcas del gobierno es donde existen esos montos que astronómicos son fácilmente robables.

Corrupción

En estos días me llegó un meme que me permito transcribir textualmente “En este país, que un funcionario público sea investigado es algo normal, pero que unos ciudadanos lo defiendan, asombra y explica porqué el Meta es el segundo departamento más corrupto del país”.

Y esto no solo ocurre en el Meta, sino en todo el país, y no solamente los defiende sino que siguen votando por ellos.

En mis días de cinismo pienso que la mejor manera que un político pueda conseguir votos es siendo corrupto, allí es donde se reparte la plata, los cargos, los contratos, etc. Como ejemplo tenemos la Cámara de Comercio de Villavicencio donde muchos de los comerciantes eligieron y reeligieron varios miembros de la Junta Directiva, que formaron  mayoría y que en aproximadamente 10 años encontraron la manera con impunidad de trasladar los dineros de esta a sus bolsillos, comerciantes que sin necesidad de limosnas se vendieron por algunas monedas.

A pesar de mi pesimismo, veo ciertos elementos que permiten suponer un mejor futuro en los aspectos de corrupción, en los tiempos del 10% era imposible ver a miembros de la Corte Suprema o a ministros, a políticos electos ir a la cárcel.

En esos tiempos eran los subalternos los que pagaban los platos rotos, eso ha cambiado, como lo dije anteriormente, y ya algunos de los directos culpables se encuentran pagando condena.

La prensa a pesar de sus desaciertos han sido capaz de desenmascarar muchos de estos hechos bochornosos que nos avergüenza, no solo ante nosotros sino ante el mundo, pero la prensa sola no hubiera podido tener ningún efecto si unida a ella no existirá un sentido de indignación por parte de la sociedad, espero que este sea el comienzo lento, pero definitivo, para lograr que este país entienda que los dineros públicos no son de quien los maneja, sino que deben ser utilizados en su totalidad para resolver necesidades de la población.

Política

Y hablando de política estamos en plena campaña electoral. En todos los partidos hay personas cuestionadas, personas ineptas, personas que valen la pena, así como también hay políticos viejos, mañosos o personas que hasta ahora están comenzando esta carrera.

El día de las elecciones la prensa hablaré de los que ganaron las elecciones y de los que se quemaron, sin diferenciar que entre los que pierden las elecciones hay 2 categorías:

[1] Los quemados: Son aquellos políticos que han tenido la experiencia de hacer una o varias campañas, las han ganado pero no salieron elegidos esta vez.

[2] Los nuevos: No en el sentido de si son jóvenes o viejos, sino la definiría como personas que se han presentado por primera vez y perdieron; pero ellos no están quemados sencillamente, ellos inician un proceso de formación que solo se aprende haciendo la labor electoral, el puerta a puerta, la radio, consecución de plata y el manejo de los periódicos bien intencionados y los periodistas corruptos que los atacan porque alguien les pagó, etc., pero que con el tiempo y después de varios ensayos algún día resultaran elegidos.

En mi concepto estos últimos no están quemados sencillamente, este es un oficio que como todos se aprende practicando. Y dentro de este grupo se encuentran los que definitivamente descubrieron que esa no es el área en que ellos quieren figurar y se retiran para de dedicarse a otros oficios más agradecidos.

Hoy en día seguimos insistiendo en que esta nueva generación que viene nos va a salvar, ojala así sea.

¡Que Dios nos guie!

(*) Especialista en oficios varios.

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