La vaina de la región

|   Opinion

Por: Eduardo Espinel Riveros (*)

 

¿De dónde viene usted? ¿Cuánto hace que llegó? ¿Qué hace? ¿Es familiar de quién? Preguntas que tarde o temprano un metense hace cuando conoce a otra persona. Esas preguntas se hacen porque en nuestro territorio las alcurnias, los apellidos no tienen mucha importancia; pero las respuestas a esas preguntas si ayudan a ubicar a la persona en cuanto a sus negocios, la calidad de amigos que tiene, sus intereses sociales y algunos otros aspectos de interés que tienen que ver con ese eterno buscar de posibilidades de amistad y/o de negocios.

Algunos amigos deseando encontrar una identidad, es decir algunos puntos en común entre todos nosotros, algunos intereses que compartamos y que nos permitan ir definiendo quienes somos y hacia dónde vamos, nos reunimos para cabecear una respuesta: Jaime Quiroga, pereirano y empresario; Luis Perea, caleño y afrodescendiente jubilado; Darío Cárdenas, veterinario y de Marsella, Caldas; Néstor Restrepo, economista bogotano; Eduardo Espinel, empresario villavicense.

Esta lista tuvo su origen en la Guía del Ocio, WhatApp de mi autoría que tiene que ver únicamente con noticias culturales y deportivas, y en general con recreación y utilización del ocio, en el cual hay 95 personas entre hombres y mujeres. Para quitarme un posible sirirí de encima les cuento que ninguna mujer se voluntarizó para este grupo.

Nos reunimos durante diez horas en varias etapas y nos propusimos llegar a una definición comprensiva de metenses, tuvimos como albergue a Corcumvi y este fue el resultado:

“Los metenses somos nativos o inmigrantes de orígenes diversos que ocupamos este territorio, en el cual buscamos posibilidades para lograr empoderamiento, calidad de vida y pertenencia; dentro de una heterogeneidad que nos identifica transversalmente como de una cultura llanera”.

En el fondo no importa de dónde venimos, sino llegar a acuerdos para definir hacia dónde vamos, aprovechando que las alcurnias, los apellidos no tienen ninguna autoridad para segregar a nadie.

Los que han llegado a nuestro departamento por voluntad propia, los que hemos nacido, y los que hemos salido y regresado tenemos las mismas oportunidades para lograr un empoderamiento, una calidad de vida y pertenencia, y al mismo tiempo sentir que la mamona, el joropo y las otras características culturales del llanero, nos pertenecen.

Dentro de la definición también es importante resaltar el sentido de pertenencia, y estando de acuerdo con una amiga  podemos decir que los metenses pueden nacer o no en el departamento pero si queremos serlo tenemos que sentir amor y pertenencia por esta tierra.

Somos responsables de nuestro destino y por eso debemos escoger los caminos que nos ayuden a mejorar nuestro entorno. Creo que todavía no hemos definido hacia dónde queremos ir, pero esto no quiere decir que no lo debemos seguir  intentando.

Es bueno que en el lapso de nuestras vidas sintamos el placer y la responsabilidad de esforzarnos personal y socialmente para recorrer este camino.

Si ustedes sienten que caben en esta definición de metenses, los desafío a ejercer esta responsabilidad. Bienvenidos.

(*) Especialista en oficios varios.

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