Reminiscencia del belisarismo en el Meta

|   Opinion

Por: Germán Vargas Morales (*)

 

En el año de 1969 empezó a surgir en el país la posibilidad de la candidatura Presidencial de Belisario Betancur Cuartas. Ya había sonado en 1962 como precandidato, después de su destacada actuación en el famoso Batallón Suicida, compuesto por cuatro grandes oradores del Partido Conservador, quienes decidieron enfrentarse durante la dictadura de Rojas Pinilla, en el seno de la Asamblea Constituyente, a su continuidad en el poder.

Belisario logró consolidar su candidatura en 1970, mientras en el Meta se enarbolaban sus banderas bajo el liderazgo de Enrique Vargas Orjuela, Gerardo Mancera Céspedes -padre del actual secretario de Gobierno Departamental-, José Antonio Carvajal. Todos llegaron al Congreso. También lo hizo Guillermo Niño Medina, unido al belisarismo junto con Samuel Gutiérrez Sánchez, líderes procedentes del llamado grupo de los Notables.

La Asamblea Departamental la encabezó, Juan B. Caballero Medina, designado años más tarde por el presidente Betancur, en la Comisión Nacional para los diálogos de Paz, y a quien reemplacé hacia el final del intento por condiciones de salud.

Muchos fueron los líderes que se unieron de manera muy rápida al movimiento en el Meta, y al creciente y alegre Comité de Juventudes que liderábamos con Juan Manuel Caballero, Flavio Chavarro, Pablito González, Tito Castro, y tantos otros que quisiera mencionar. No se puede olvidar el concurso del Partido Liberal en cabeza de Daniel Arango Jaramillo.

El triunfo del belisarismo en el Meta fue contundente, aunque no en el país, pero se constituyó como en la cuota inicial de los dos intentos posteriores a la Presidencia coronada en 1982.

Tuve la oportunidad de conocer y alternar con Belisario durante largo tiempo. Una vez le organicé cierta reunión con personalidades de la academia en Bogotá, cuyos nombres solicitaba con antelación, y llegó manejando su propio carrito Renault 4, esto para significar su sencillez y humildad de dónde provenía.

Amante de la paz como ninguno. Recuerdo que en un Consejo Superior de la Universidad Distrital, presidido por el alcalde Mayor, Augusto Ramírez Ocampo, y ante la toma de la universidad por encapuchados, se nos hizo saber que debíamos utilizar hasta lo imposible el diálogo, porque el presidente Betancur no quería una sola gota de sangre estudiantil en enfrentamientos. Y se logró una solución.

Estas son algunas facetas de su personalidad y condición humana. Pero también hay que decir que pudo haber hecho mucho más por el Llano y sus gentes. En casi todos los municipios del Meta le brindaron inmenso cariño y le mostraron sus necesidades. No volvió a la mayoría de ellos.

Fue muy grato con un político conservador, a quien nombró gobernador del Meta al iniciar su mandato. A una persona ajena al belisarismo, y seguidor por siempre de Álvaro Gómez Hurtado hasta días previos a la Convención del Partido Conservador que debía escoger en reñida votación, entre estos dos prohombres, el candidato Presidencial para las elecciones ya ad portas.

 Así, Gómez Hurtado quedó condenado a no llegar nunca a la Presidencia de Colombia, ni siquiera vía designado, como lo fue durante el gobierno de Belisario (1982 – 1986), quien en una falta de grandeza, negó la palomita presidencial a uno de los estadistas más profundos del país, y mártir de la patria durante el gobierno del 8.000.

(*) Ingeniero Industrial M. Sc. Abogado.

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