Un bombazo para reflexionar

|   Opinion

Por: Germán Vargas Morales (*)

 

Si logramos abstraer la mente, aunque fuera por un momento, de cualquier influencia de orden político, podríamos aceptar y entender mejor la debilidad y permisividad del Estado y los gobiernos frente a sus obligaciones constitucionales y legales.

 En el campo de la aplicación de la ley, sí que abundan los ejemplos. De manera excesiva en el campo penal. Los delincuentes y asesinos hacen de las suyas, porque ya no le temen ni respetan a la Justicia. Y los subversivos ya no lo son como tales, sino que se han convertido en terroristas criminales de la peor especie, sin ideología distinta a la de sembrar el miedo y la angustia entre el pueblo. Como predican que están en guerra, les da lo mismo asesinar a un soldado o a un policía, que a una mujer embarazada o a un grupo de campesinos por sospecha. Igual lanzar unos cilindros cargados de explosivos a una iglesia repleta de mujeres con sus niños, que colocar una bomba en un centro académico donde se forman adolescentes para servir a la patria.

Y lo peor, es que el ELN, responsable de este último sacrificio de 20 cadetes de la Policía Nacional, podrá seguir con sus actos terroristas, para obligar al gobierno a dialogar. De paso, exigirá, mínimo la impunidad concedida a las Farc, cuyos resultados empezamos a entender y sufrir, cuando faltan aún, algunos grupos como estos para ser atendidos en la cola o fila hacia “la Paz”.

Por ahora no queda más que rodear al Presidente Duque, quien con el apoyo de la ONU, de Brasil y Chile como países garantes, viene procediendo con serenidad y mano firme, para que la impunidad frente al terrorismo, y los criminales de lesa humanidad no hagan de Colombia un nido. Las consecuencias ya las estamos viviendo.

(*) Ingeniero Industrial M. Sc. Abogado.

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