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¡Bioenergy debe salvarse!

Opinión | Por: Eudoro Álvarez Cohecha (*)

 

Varios elementos se han juntado en la crisis de Bioenergy, filial de Ecopetrol, y por lo tanto patrimonio público; uno es todo el desempeño fallido de la construcción, con sobrecostos y demoras en el inicio del funcionamiento de esta planta agroindustrial, localizada en Puerto López (Meta), portal de la promisoria zona de la Altillanura colombiana.

Otro es la competencia del etanol norteamericano, que gracias al Tratado de Libre Comercio (TLC) con el país de donde provienen esos biocombustibles, altísimamente subsidiados, han invadido y tomado buena proporción de mercado nacional de su principal producto, que hoy tienen a tan promisorio proyecto en proceso de liquidación.

“Tras de corneado apaleado”: la demanda se contrae también en el caso de combustibles, generándose un fenómeno de deflación que aqueja al conjunto de la economía colombiana.

Desde 2017 la Contraloría General de la Nación (CGN), encontró 10 hallazgos censurables que se dieron en la planeación, construcción de la planta industrial y siembra de la caña de azúcar, materia prima del proyecto, sin ninguna sanción sobre estas irregularidades, que en buena medida han contribuido a la crisis actual de la empresa.

Según la CGN los sobrecostos superan 350 000 000 de dólares, y las anomalías van desde la contratación de fases del proyecto con un miembro de la Junta directiva de Ecopetrol, hasta la probada incompetencia de la empresa inicialmente escogida para ejecutarlo, incluyendo, por todas estas falencias, la demora en la iniciación de actividades, que pesaron con un lucro cesante que financieramente incidieron en la liquidez de la empresa.

El TLC con los Estados Unidos, tan defendido por el actual y anteriores gobiernos nacionales, colocó al país y a los productores de etanol en tal desventaja, que la federación de productores de biocombustibles protestó e invocó la acción del Gobierno Nacional para que se estableciera un arancel compensatorio, frente a los más de 30 subsidios que subvencionan ese producto en Norteamérica.

El Mincomercio colombiano fijó un arancel insuficiente que no permite aún contrarrestar los subsidios denunciados y el etanol, producto principal de Bioenergy, no pueda competir en este mercado. Adicional esta decisión que solo rige en abril de 2020, es decir que “después del ojo afuera no hay santa Lucía que valga” para el caso analizado.

Es evidente que ya el 50% del consumo nacional de etanol ha sido tomado por el proveniente desde los EE. UU., cuyas importaciones aumentaron 2080%. En este caso, como el de muchos otros productos claves en la producción de la Nación, la pésima negociación de ese TLC debe considerarse como elemento principal de la crisis de un proyecto con que se intenta generar empleo y riqueza en una zona, reiteradamente señalada como promisoria para el desarrollo regional y nacional.

La crisis de esta empresa es un argumento más, que justifica el clamor para que se renegocie el TLC causante de tan graves y perjudiciales desajustes.

En lo relacionado con la disminución de la demanda, fenómeno que incluye a los EE. UU., en donde el 30% de las 204 plantas productoras de etanol han tenido que suspender operaciones, ocasionando que su producción tenga que incrementar la presión sobre mercados como el colombiano, determinando que parte de su sobrante, quiera ser remediada manteniendo ese producto, altamente subsidiado, repetimos, participando de nuestro mercado nacional.

Muy desatinadamente se ha llevado el proceso de Ley 1116, con el que se buscaba recuperar la empresa, desatendiendo situaciones extraordinarias como las ocasionadas por la pandemia de la covid 19, generadora de la disminución muy drástica de la demanda, hecho comprobado que no se tuvo en cuenta durante el período contemplado en la mencionada ley de salvamento, que operando como una ley de hundimiento de la empresa.

La gravedad de una enfermedad no se cura con pañitos de agua tibia. El Gobierno Nacional debe proponer soluciones acordes con las circunstancias: o se incrementan los aranceles para que el etanol nacional pueda competir con los subsidios extranjeros, o se modifica la fórmula de participación del alcohol carburante en la mezcla con gasolina, exigiendo, por ejemplo, en dicha fórmula que solo se puede mezclar alcohol de origen colombiano.

El Gobierno Nacional tiene pues la palabra.

(*) Dirigente agropecuario.