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Lloran la muerte del pintor de Villavicencio, Oscar Aponte Carrizales

 

Desde hace varios años la enfermedad estaba haciendo estragos en el cuerpo de Oscar Alberto Aponte Carrizales, alejándolo de lo que más le gustaba, de pintar, de la familia, de las extensas tertulias con los amigos, obligándolo a someterse a procedimientos médicos que iban disminuyendo su fortaleza.

La última vez que se le vio en público ocurrió los primeros de junio de este 2020 cuando su hija Diana anunció el próximo lanzamiento musical; en cama acompañado de su hijo disfrutó del talento de la niña de sus ojos, pronunció algunas palabras y nuevamente volvió a la batalla que finalmente ganó ese maldito cáncer el 7 de noviembre.

El maestro Aponte Carrizales es hijo de Villavicencio, nacido el 13 de agosto de 1957. Es conocido su eterno amor por las Artes Plásticas, caracterizándose por hacerlo a convicción, limpio, coherente con su forma de actuar y sin el afán de vender para tener dinero, aunque esa decisión a veces haya causado la falta del papel moneda para cubrir gastos del día a día.

De la unión con Liliana Merchán nacieron sus únicos hijos: Diana y Oscar junior. En los últimos años quien le robaba todo el tiempo y a quien le entregaba toneladas de cariño era a su nieta Sara.

Dos colegas de Aponte aceptaron opinar para NoticiasdeVillavicencio.com. Soraya del Socorro Yunda y Aldemar Guarín Mattar, son de la misma generación de artistas que batallaron muy fuerte para que en Villavicencio la ciudadanía se enamorara del arte, presentando exposiciones, conciertos con géneros musicales diferentes al llanero; eran promotores de tertulias literarias y cuanta actividad generaba placer para el alma.

También hicieron parte de la Asociación de Artistas Llaneros de la que Aponte fue presidente, y donde también estaban Gladier Charry, Miguel Roa, José Pinzón, Hair Leal, Manuel Acosta –Macosta-, Gabriel Hoyos, entre muchos otros.

Aunque sabe que la muerte a todos nos llegará, para Mattar es sorprendente la muerte de su amigo, a quien recordó dando luchas por los espacios culturales para todos

Me queda ese gran saludo y homenaje a ese amigo que se fue y que nos esperará, porque todos tenemos ese mismo destino. Saludo fraternal y con mis condolencias a su familia, para sus amigos y para los artistas que compartimos su vida. Yo sé que Oscar estará en un reino, descansando en paz y lógicamente todos rogando porque tengamos un encuentro en la eternidad”.

Soraya del Socorro resaltó que fue una persona correcta, honesta, responsable, generosa, coherente, sin rencores, así como buen padre y dispuesto para ayudar a sus amigos.

Era muy coherente con su modo de ser y su arte, arte sano, limpio, sin pretensión de hacer un acto esplendoroso ni llamativo, contaba su vida y sueños a través del arte. Fuimos una generación llena de muchos sueños y Oscar pintaba eso, vi siempre en sus obras los sueños, utopías, anhelos, esas ilusiones”.

La maestra recordó aquellas rumbas en casa de Aponte que eran organizadas para recoger fondos. También se le vino a la cabeza aquellos días en los que estaba muy triste, casi desconsolado, porque se le perdió un dije de oro con la figura de la estrella de David que le había regalado su abuela.

“Los conflictos él los pasaba por alto, no era de rencores, era muy sensato y honesto, era muy libre. Cuando se comprometía en algo lo cumplía. Conmigo fue gran persona y amigo, es doloroso que se haya ido pero nos toca a todos, lo importante es que hayamos cumplido con las misiones, y creo que él la cumplió al ser artista, buen padre, buen amigo”.

Finalmente la maestra Soraya Yunda propuso a sus colegas recoger las obras de Oscar para llevarlas a una exposición retrospectiva, que sirva para mostrarle a las nuevas generaciones lo que se hacía hace 20 años o 30 años y no se desconozca a esas personas que abrieron trocha para que hoy muchos disfrutemos de la plástica.

“Debemos mostrarle a los jóvenes lo que se hacía antes, porque no se encontraba apoyo, en especial económico, pero se logró”.

Para alegría de sus amigos, Oscar Aponte dejó rodando por las redes sociales sus últimas letras, donde se siente lo que estaba viviendo, la batalla contra el cáncer y los encuentro con sus conocidos. Hoy esas frases tocan el alma:

Último mensaje de Óscar Aponte Carrizales

Tras meses luchando contra un cáncer que aflige mis días, quiero agradecer el apoyo brindado por familia, amigo/as, colegas y personas que han dedicado su tiempo a mi recuperación, a quienes se han acercado a compartir palabras, recuerdos y música;

Reencontrarme con el afecto y admiración de amigos y conocidos me ha alegrado en estos momentos en los que la situación del mundo nos distancia;

Sigo optimista, confiado con el apoyo de mis hijos y familia a salir de esto, hoy quería agradecer cada uno de los mensajes que mi hijo me lee, las fotos de mis obras, vídeos con palabras de aliento y agradecimiento;

En mi memoria guardo todo aquello que con el corazón sentí por cada una de las personas que en mi vida fueron una gran luz de inspiración.

“Quijote de guerra y paz, como luciérnaga perdida lleva su Luz confusa

Para en la distancia reaparecer”

Con un gran afecto

Oscar Alberto Aponte Carrizales