De ser uno de los 16 elefantes blancos a recibir los recién nacidos de Villavicencio

El Centro Especializado Materno Infantil, pasó de ser uno de los 16 elefantes blancos a recibir y atender a los recién nacidos y madres gestantes de la ciudad. Conozca aquí la historia de la obra recuperada que ya cumplió su primer aniversario.

La idea de construir un centro médico en este predio ubicado en el barrio San José, nació en 2008, en la administración de Hector Raúl Franco Roa, quien ordenó que se demoliera la antigua estructura que estaba allí.

En diciembre de 2010 se abrió la convocatoria para este proyecto y en 2011 se firmó el contrato, con recursos de regalías, por $550.000.000 y un plazo de ejecución de 10 meses.

Luego de ocho actas de suspensión, en 2014 se liquidó el contrato porque llegó a la fecha límite y los recursos asignados se gastaron sin superar la primera etapa de estudios y diseños.
Dos años más tarde, en el gobierno de Wilmar Barbosa Rozo, ante la insistencia de los habitantes de la comuna 2, inició un nuevo proceso de actualización respecto al presupuesto y el cumplimiento de los requisitos exigidos por parte del Ministerio de Salud y Protección Social para el avance del proyecto, sin embargo, hasta 2017 se logró la asignación de presupuesto para su desarrollo.

En 2018 se reformuló el proyecto, se adelantaron las consultorías para estudios y diseños y se determinó la ejecución del presupuesto para el 2019, año en el que se repitió la historia con los retrasos, por lo que no se abrió la licitación.

Con el nuevo cambio de administración y el inicio de la pandemia en 2020, se aprobó, otra vez, la construcción del centro médico con la diferencia de que ahora estaría al servicio de las mujeres embarazadas.

La estructura abandonada, de la que varias personas inescrupulosas se habían robado la ornamentación, quedó lista en seis meses, dejando así su pasado como elefante blanco para por fin serle útil a los ciudadanos.

Cerca de 3.126 millones de pesos se destinaron para este proyecto, los cuales fueron 2.983 millones en la construcción, 142 millones de pesos en la interventoría, y más de 780 millones de pesos en la dotación.

Así las cosas, el CEMI hoy cuenta con cuatro camas de preparación para partos, dos salas de parto, cuatro camas más de recuperación, un consultorio para medicina especializada, tres de medicina general y uno de promoción y prevención. También presta los servicios de vacunación, toma de citologías, de muestras de laboratorio y servicio de odontología general.

El 10 de octubre de 2020, pocos días después de ser inaugurado el CEMI, nació, con la ayuda de los funcionarios de la ESE municipal, Amy Arcila, de quien son las huellas de la placa conmemorativa que tiene las instalaciones como símbolo de los nacimientos que se harán allí.

Cuatro días después, se conoció que el concejal del partido Cambio Radical, Julio Mario Rey, demandaría al alcalde Felipe Harman por según él, hacer esta obra en medio de la crisis causada por el Covid.

«Que me investiguen mil veces si es por terminar un elefante blanco, estoy dispuesto a darle explicaciones a quien sea y donde sea», diría en ese entonces Harman, dejando entrever que seguiría con su labor de recuperar los otros 13 elefantes blancos que tiene Villavicencio, que equivalen a un detrimento patrimonial de casi 6.8 billones de pesos.

Hoy, un año y 480 partos después, en el CEMI nació Victoria, la hija de dos residentes del barrio San José, quienes en medio de la conmemoración que se llevaba afuera, estaban trayendo a este mundo a la pequeña.

“Hoy podemos decir con orgullo que hace un año construíamos CEMI con la esperanza de que nos sirviera para cuidar a las maternas del covid y muchos por intereses políticos y otras razones se oponían. En el departamento del Meta han muerto 12 maternas este año, seis de ellas por covid-19, ninguna en Villavicencio y con eso demostramos que el CEMI es un lugar para la vida y lo seguiremos cuidando”, puntualizó Ximena Velasco, asesora en salud de la Alcaldía.

En el evento de celebración participaron funcionarios de la administración municipal, trabajadores de la ESE, vecinos del sector y Amy, quien llegó desde Pompeya en compañía de sus padres.

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