Migrar: la salida para los deportistas de la región

En ciudades como Bogotá o Cali, los atletas del departamento han encontrado un refugio seguro en el que pueden reforzar sus habilidades y obtener reconocimiento y recursos para sobrellevar sus gastos personales durante las competencias.

La falta de escenarios deportivos, de apoyo por parte de las entidades territoriales y el déficit de una política pública para los deportistas, son algunas de las razones que han llevado a jóvenes como Santiago Rodallegas (uno de los mejores pesistas colombianos en la actualidad), a abandonar su casa para triunfar fuera de ella; tal como lo hizo este año, al ganar un diploma olímpico quedando en la quinta posición, tras levantar 363 kilogramos.

En el Meta existen más de 33 ligas deportivas que agonizan por el abandono estatal en el que se encuentran, situación que se agrava con la deserción de los deportistas talentosos. 

El atletismo, el vóley playa, el tiro deportivo, la arquería y el patinaje, son las cinco disciplinas que no cuentan con un espacio para entrenar en el departamento, aun así, en los Juegos Olímpicos de Tokio, hay tres exponentes de estas (dos de atletismo y una de arquería) compitiendo.

Esto último es realmente preocupante, pues en lugar de impulsar a estos jóvenes que pueden lograr poner los ojos del país en el llano, los estamos dejando ir, perdiendo la oportunidad de posicionarnos como un competidor fuerte para las grandes ciudades, que casi siempre terminan llevándose la gloria en competencias nacionales e internacionales.

Lo que más genera rabia e impotencia de toda esta situación, es que al final, cuando uno de estos logra subirse al podio de los eventos con mayor visibilidad, quienes nunca los apoyaron, se acuerdan de su existencia. A menos de un año y medio de los Juegos Nacionales que serán en el eje cafetero, las acciones gubernamentales deberían enfocarse en mejorar estas deficiencias para garantizar un buen desempeño deportivo de los metenses en esta y las demás competiciones que están por venir, pues lo menos que tenemos que seguir haciendo, es perder competidores de alto rendimiento que se aburren de estar pidiendo ayuda a gritos a entidades que les encanta celebrar sus logros sin meterse la mano al “dril” para impulsarlos.

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