Pasar la página de los guerreros y abrir diálogos de paz

Por: Irina Salas

El anuncio del presidente Gustavo Petro de reiniciar los diálogos de paz con el Ejercito de Liberación Nacional, así como el de suspender durante 3 meses las órdenes de captura a 11 jefes negociadores para que puedan sentarse a dialogar, es un mensaje claro sobre la voluntad en su búsqueda por una paz total. Un anuncio que no solo ha sido respaldado por la iglesia, también lo ha sido por habitantes de las zonas de violencia, Organización de Naciones Unidas y agencias de cooperación; un buen augurio para esta ardua tarea que hasta ahora inicia.

Es hora de poner más palabras que balas en la búsqueda de un cambio por la vida, de pasar la página de los guerreros por la página de las comunidades y la unidad nacional, de acompañar el propósito de nuevos acuerdos con otros actores armados, como el que se pretende ahora con la reapertura de las negociaciones.

En las últimas décadas han sido varios procesos de paz, guardando las respectivas diferencias de época y tipo de organización armada, pero hacia el mismo propósito de reconciliación. Años donde la guerra y copamiento de territorios, urbanos y rurales no han sido prioridad estatal. Un ejemplo claro son los llanos orientales, una región marcada por un conflicto armado por superar y al mismo tiempo por intereses de actores políticos que se involucran directamente sacando provecho patrimonial de la dominación de las comunidades.

Son más de 50 años de guerra que han derramado lágrimas y sangre de los más pobres; un proceso de paz es una apuesta por reivindicar a esas comunidades, pero quienes se oponen, particularmente es la misma clase tradicional que hoy flaquea y teme que su negocio inmensamente lucrativo finalice con la llegada de alternativas para pasar la pagina de la guerra, que ya no se perpetué la idea de un estado en confrontación. Por eso, no se trata solo de una de firma de acuerdos, sino la integración nacional y la búsqueda de consensos para poder reconstruir la esperanza de un mejor país.

Hoy vemos con esperanza y optimismo las primeras decisiones del nuevo gobierno que dan muestra de la voluntad innegable de hacer lo posible por buscar la paz, de hacer posible la frase del presidente: “Tratar de obtener los pilares fundamentales de una paz que se vuelva definitiva en el futuro”. Pero, sobre todo, de materializar, la voluntad del pueblo que se ha expresado en las urnas por la búsqueda de un nuevo modelo de Estado. Y ese es un compromiso que debe multiplicarse y ser acompañado desde cada colombiano. Hoy celebro la reactivación de los diálogos de paz con el ELN, porque creo firmemente que cualquier acción que busque evitar la pérdida de una sola vida más en esta guerra sin sentido, va a valer siempre la pena y merece todo nuestro apoyo.

Como dice entre esperanzadoras notas musicales nuestro glorioso himno de Colombia ” +Cesó la horrible noche” así mismo hoy vemos y sentimos por primera vez muchos colombianos, que por fin comienza el principio de la tan anhelada paz que tanto nos fue esquiva por el capricho y terquedad del gobierno saliente que desconoció el clamor desesperado de las víctimas y permitió que ante los ojos indiferentes de sus lideres, se siguieran fortaleciendo los grupos armados.

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